Dinero, finanzas personales y principios

Nicolás Litvinoff
Nicolás Litvinoff MEDIO: Estudinero
Fuente: Archivo
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7 de enero de 2020  • 00:57

Los principios orientan la conducta de una persona y sus posturas con respecto a cuestiones generales, como el amor o el respeto a la vida, y a cuestiones más puntuales, como la relación con el dinero. Hoy voy a compartir con ustedes los principios que guían mi conducta en relación con las finanzas personales. Es probable que, en los párrafos que siguen, encuentren frases o pensamientos que se repiten en la literatura financiera, así como también afirmaciones que resuenan en el imaginario social y el sentido común.

Para que puedan aprovechar mejor estos principios, voy a dividirlos en función de los cuatro pilares existentes: ingreso, gasto, ahorro e inversión.

Principios de ingresos

  • a. Mi tiempo vale:

"El tiempo es oro", dice un viejo refrán. Por eso es importante calcular la retribución económica por cada hora trabajada en lugar de contentarse con un salario total que no detalla cuántas horas debemos destinarles a las labores. Se trata de un principio muy difícil de cumplir trabajando en relación de dependencia. De allí, la conveniencia de dedicarle tiempo a proyectos propios en detrimento de proyectos ajenos.

  • b. Diversifico ingresos:

A nivel ingresos, los unidireccionales son los más peligrosos de todos porque, ante cualquier contingencia laboral (despido, quiebra, etc.), corremos el riesgo de que tiendan a cero. Diversificar ingresos significa obtenerlos de distintas fuentes, como ser: ingresos por proyectos laborales propios, ingresos por inversiones realizadas, ingresos por alquiler de bienes e ingresos por regalías de producciones propias. La diversificación de los ingresos es un principio que hay que perseguir constantemente durante toda la vida.

  • c. Me pongo metas anuales y fácilmente cuantificables:

Contar con estadísticas personales de ingresos es fundamental a la hora de trazar un mapa de objetivos de corto, mediano y largo plazo. De esta manera, en los primeros días de enero puedo realizar un balance del año que pasó y fijarme objetivos de ingresos para el año que comienza. Es muy importante que esas metas tengan tres cualidades: deben ser objetivas, congruentes con la realidad y fácilmente mensurables.

Principios de Gastos

  • d. Reviso gastos sin vergüenza:

El resumen de la tarjeta de crédito, la cuenta con el detalle del costo de la cena en un restaurante, los débitos bancarios, las facturas por trabajo solicitado, etc. La revisión al detalle de todos los gastos nos permite detectar consumos innecesarios que, en una mirada tardía y poco rigurosa pasan desapercibidos, pero nos cuestan en su conjunto un dineral que bien podría haberse destinado al ahorro y la inversión. Realizar revisiones al principio puede resultar tedioso, pero una vez que se transforma en un hábito el cerebro lo tomará como una práctica agradable que puede robustecer rápidamente nuestros bolsillos.

  • e. Presto especial atención a los dos tipos de gastos más peligrosos:

Los dos tipos de gastos más nocivos son los compulsivos y los hormiga. Los primeros nos llevan a gastar en bienes y servicios que luego comprendemos que no necesitamos. Los segundos pueden graficarse como un pequeño goteo que en el agregado se puede llevar hasta el 20% de nuestro presupuesto mensual sin que nos percatemos de ello. En consecuencia, debemos estar atentos a ambos para evitar el derroche de dinero y para lograr la optimización de nuestros gastos.

  • f. Casi no uso las tarjetas de crédito:

Los plásticos son una tentación muy fuerte para algunas personas. El circulo vicioso lo conocemos muy bien: compramos en cuotas queriendo ganarle a la inflación, abonamos el pago mínimo del resumen cuando este crece demasiado para nuestros bolsillos, la deuda se nos vuelve cada mes más difícil de cumplir y terminamos en el Veraz sin saber cómo escapar. Para evitar el muy mal momento, lo mejor es dejar las tarjetas de crédito en casa y manejarse solo con débito.

Principios de ahorro e inversión

  • g. Me pago a mí mismo primero:

La mayoría de la gente tiene un concepto erróneo respecto del ahorro: piensa que se debe ahorrar "lo que sobre". Por lo tanto, primero realiza gastos (fijos y variables) y, una vez que sació su sed consumista, mira cuánto le quedó para ahorrar. En general, las personas que siguen esta conducta se encuentran con poco y nada. En mi caso, cuando percibo el ingreso lo primero que hago es separar la parte destinada al ahorro (como mínimo el 10% de los ingresos) y luego ajusto los gastos a lo que queda. Esta práctica me garantiza que podré ahorrar todos los meses y, al mismo tiempo, me obliga a pensar técnicas eficientes para cumplir con el resto de las obligaciones tratando de no resignar calidad de vida. Básicamente, me fuerza a aguzar el ingenio y convertirme en una persona más inteligente y experimentada que quiere disfrutar más con menos recursos monetarios.

  • h. Tengo un fondo para emergencias que me ayuda a decidir mejor:

Una regla básica de las finanzas personales es la de contar con un fondo para emergencias equivalente a seis meses de nuestros ingresos. Tener este capital a resguardo nos ayuda a tomar mejores decisiones en los dos ámbitos más importantes para la generación de ingresos: el laboral y el de las inversiones. Si no le damos importancia a la generación de ahorros, estaremos siempre corriendo detrás del billete con mucho miedo a caer de un día para el otro en la pobreza.

  • i. Conozco y respeto mi perfil de riesgo:

El error más común que cometen los inversores nóveles consiste en realizar apuestas demasiado jugadas para su tolerancia al riesgo. Como no pueden soportar tamaño vaivén en el precio de sus activos, terminan desarmando posiciones antes de tiempo y, en general, asumiendo pérdidas mayúsculas. Conocer el propio nivel de aversión al riesgo constituye un paso previo y fundamental en el camino de la inversión y la independencia financiera. Mientras trabajamos sobre nuestros temores y ansiedades, conviene sincerarnos y discriminar aquellas propuestas de inversión que podemos analizar de las que conviene descartar para que no sufran el corazón ni el bolsillo.

  • j. Sigo el modelo "hágalo usted mismo":

Esto aplica tanto para el ahorro como la inversión. Seguir el modelo "hágalo usted mismo" quiere decir no confiar en los asesores financieros y manejarme como un inversor autodirigido asumiendo mi responsabilidad en las decisiones que tomo. Mejor estudiar y aprender en el error que delegar y no saber a quién culpar por resultados que no colmen mis expectativas.

Insisto lo dicho en columnas anteriores: para convertirnos en buenos inversores resulta clave investigar, aprender e ir realizando pequeñas pruebas hasta que seamos capaces de realizar apuestas más importantes. Puede resultar engorroso y aburrido al principio. Siempre es más cómodo y divertido preguntarle a un tercero supuestamente sabelotodo qué conviene hacer y jugarse a un pleno como hacen muchos en el casino, pero lo más probable es que los resultados no acompañen y nos preguntemos por qué no supimos ser perseverantes y pacientes antes que temerarios e ingenuamente alegres.

Conclusión

El objetivo de esta nota dista mucho de ser una bajada de línea de lo que hay que hacer y lo que no en la relación con el dinero. Se trata simplemente de compartir con los lectores aquellos principios que me dieron buenos resultados, aunque reconociendo que en el campo de las finanzas personales puede haber muchos caminos distintos por recorrer para llegar a metas deseadas. El amor por el conocimiento y la apertura mental son cualidades celebradas en este espacio.

Parafraseando a Groucho Marx, estos son mis principios. Si no les gustan... tengo otros.

¡Hasta la próxima!

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