Doña Rosa
La “doña Rosa”, que tanto invocaba en sus comentarios audiovisuales y escritos el periodista Bernardo Neustadt no era una mera metáfora abstracta. Existió y tenía una mercería al lado del viejo Canal 11, en el barrio de San Cristóbal.
En su libro de memorias, Serás periodista, de reciente aparición, Enrique Llamas de Madariaga lo cuenta entre otras anécdotas e historias relacionadas con su intensa vida laboral que arrancó, a los doce años, con su primera nota publicada en un diario escolar de Formosa. Desde entonces hasta hoy -en que conduce junto a su mujer, Denise Pessana, un programa radial en Punta del Este, donde se radicaron en 2011-, Llamas pasó por cantidad de programas exitosos y cubrió noticias en 54 países.La “doña Rosa”, que tanto invocaba en sus comentarios audiovisuales y escritos el periodista Bernardo Neustadt no era una mera metáfora abstracta. Existió y tenía una mercería al lado del viejo Canal 11, en el barrio de San Cristóbal.
cada en un diario escolar de Formosa. Desde entonces hasta hoy -en que conduce junto a su mujer, Denise Pessana, un programa radial en Punta del Este, donde se radicaron en 2011-, Llamas pasó por cantidad de programas exitosos y cubrió noticias en 54 países.
En Serás periodista narra grandes momentos con presidentes argentinos y personalidades mundiales, pero también historias pequeñitas, aunque simpáticas para el gran público. En la que aquí se cuenta, alguien le sugirió al pediatra Mario Socolinsky que le hablara a la cámara como si se dirigiera a “doña Rosa” (“la de la mercería de al lado”, le recordaron) para que todo el mundo lo entendiera. Pasaba por allí Neustadt y adoptó ese giro como marca registrada. ¿Lo dejamos ahí?








