
Efectos letales del éxtasis
Por Andy Coghlan New Scientist
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LONDRES
Un estudio ha confirmado que beber demasiada agua tras haber consumido éxtasis puede ser letal. Sus autores identificaron la sustancia que, según creen, podría ocasionar una "hidrointoxicación" mortal.
Las muertes relacionadas con el consumo de éxtasis son infrecuentes. No obstante, en unos pocos casos muy sonados, concurrentes a clubes nocturnos fallecieron luego de haber consumido pequeñas dosis de la droga. La mayoría de estas muertes se atribuyeron a ataques cardíacos, pero los médicos sospechan que otras tuvieron una causa muy distinta. Por ejemplo, la de Leah Betts, una adolescente británica que en 1995 cayó en coma y murió después de haber ingerido una tableta de éxtasis. La sobrehidratación, además de provocar hinchazón cerebral, había diluido las sales vitales para las funciones neurocerebrales.
La sangre de quienes han consumido éxtasis suele contener altas concentraciones de vasopresina. Al aumentar los niveles de esta hormona, el organismo retiene más agua. Los investigadores expusieron cultivos de neuronas del hipotálamo de la rata al éxtasis y a la 4-hidroxi-3-metoximetanfetamina (HMMA), un producto de su descomposición. Cuando una persona consume éxtasis, su organismo lo descompone produciendo HMMA. La consiguiente liberación de vasopresina fomenta la retención de agua y, por ende, la dilución del sodio y otras sales presentes en la sangre. Esto puede dañar el cerebro y el tejido nervioso, especialmente sensible a los niveles anormales de sodio.
"Básicamente, es una hidrointoxicación", dice Mary Forsling, del Centro Neurocientífico del King´s College, que presentó los resultados del estudio en la reciente asamblea anual de la Sociedad de Endocrinología, celebrada en Londres. Forsling cree que el riesgo de hidrointoxicación depende probablemente de la rapidez con que cada organismo descompone el elemento principal del éxtasis, 3,4-metilenodioximetanfetamina (MDMA), en HMMA. "Es bueno tener un metabolismo lento", acota, pero sólo el 10 por ciento de la población goza de esta protección.
Hombres y mujeres
Forsling señala otro factor de riesgo para los consumidores de éxtasis, desenmascarado por el estudio. Como es sabido, las mujeres en edad fértil son las más amenazadas por la falta de sales. Se presume que, al promediar el intervalo entre sus períodos, los altos niveles de estrógeno hacen que el sistema nervioso sea particularmente vulnerable a los daños por insuficiencia de sales. Sin embargo, hasta ahora, esto no se ha reflejado en el número de casos de hidrointoxicación, distribuidos en forma bastante pareja entre hombres y mujeres.
Los investigadores advierten que, entre la docena (cifra aproximada) de muertes relacionadas con el éxtasis que ocurren anualmente en Gran Bretaña, tan sólo una o dos se atribuyen a "hidrointoxicación". "No consuman éxtasis -aconseja Forsling-. Si lo hacen, deberán rehidratarse, pero sean prudentes en cuanto a la cantidad de líquido que beban." Los niveles de sodio también pueden elevarse añadiendo sal al agua embotellada.
En opinión de John Henry, experto en drogadicción y colega de Forsling en el equipo de investigadores del St. Mary´s Hospital, de Londres, los resultados del estudio demuestran que los peligros planteados por el éxtasis pueden variar según la constitución genética de cada individuo. "Algunas personas metabolizan una mayor proporción de la droga -explica-. De ahí que el riesgo varíe de un individuo a otro."
© New Scientist/RBI Magazines Ltd. y La Nación





