
El blog gay friendly de La Nación
Boquitas pintadas se convirtió en una idea de blog al día siguiente de aquella madrugada larga en que se aprobó la ley de matrimonio igualitario.
Parirlo llevó su tiempo. La nueva norma daba aire a un cambio cultural y era lógico imaginar que muchas escenas de la vida social empezarían a mostrarse distintas. Sabía que, como decimos los periodistas, ahí había "un gran tema" para empezar a investigar y una realidad intensa por descubrir, esa que hasta ese momento se vivía, en buena medida, lejos de la escena pública. Sabía eso pero desconocía, como muchos de los que no formamos parte de la "comunidad gay", quiénes serían los futuros lectores, sus preocupaciones, sus mundos cotidianos, sus experiencias.
Empecé a reunirme con hombres y mujeres de la comunidad gay, activistas o simples ciudadanos con historias marcadas por su orientación sexual y fueron ellos, hoy mis preciadas fuentes de información, quienes me guiaron en la búsqueda y quienes me mostraron que dentro de ese "gran tema" había una diversidad colorida e inacabable.
A partir de estas reuniones supe que Boquitas pintadas era un blog necesario, que era oportuno habilitar un espacio diverso con múltiples voces, un lugar de discusión superador de etiquetas. Entonces, emprendí la búsqueda que me llevó a conocer historias maravillosas: pude acercarme al hogar de dos madres con sus trillizos, me contaron cómo se vive la homosexualidad en una villa, hablé con jovencitas cuyos padres se divorciaron porque uno les dijo que es gay, accedí a la historia de un joven militar gay del interior que pese a la hostilidad de su medio asumió su orientación sexual, fui a la cárcel donde, por primera vez, se casaron dos mujeres? Así empezó a sumar rostros este espacio colectivo, esta comunidad on line que ya superó los 100.000 cliks.
Al principio, las historias eran tesoros escondidos bajo siete llaves. Superentendible: una vida de no poder decir, de estar "metidos en el armario". De a poco, las puertas se fueron abriendo y fuimos creciendo como comunidad. Entonces, un día me escribe un señor que quiere contarme cómo fue el momento en que se enteró de que su hija era lesbiana, y luego se contactó una pareja de extranjeros que logró casarse en la Argentina, y un joven que cuenta por qué llegó a desear ser huérfano para poder vivir libremente su homosexualidad. Y así cientos de historias de vida empezaron a fluir.
Para mí, cada nuevo post es el mismo desafío: ayudar a visibilizar a una importante porción de la población que no tenía ni voz, ni derechos.






