El brindis sospechoso

Daniel Della Costa
Daniel Della Costa LA NACION
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31 de diciembre de 2009  

Esta noche, como todos los 31 de diciembre, los argentinos levantarán sus copas para desearse un feliz Año Nuevo. No importa si con champaña, sidra hecha con melones de descarte o alguna triste bebida sin alcohol. Sin embargo, alguien debería tomar debida nota de que este año que concluye no ha sido tan igual a otros y que tampoco puede serlo el que viene.

Por lo que si el brindis se hace para convocar a la buena fortuna, a una salud fortachona, a la gloria en el deporte o al éxito en el amor, está bien. Pero si la copa se levanta para algo más y se pretende, por ejemplo, un año realmente bueno para el país y sus habitantes, entonces ¡ojo!, porque acaso ese gesto esconda esta vez una cuota de espíritu subversivo o de ánimo destituyente.

El 2010 no sólo es el año del bicentenario sino que, además y más importante, es cuando los K se proponen jugar, a todo o nada, su supervivencia política, su buena fortuna y hasta su libertad (si ha de creerse en las amenazas de sus adversarios).

En consecuencia, si Néstor terminó el año furioso y a los gritos, negando la derrota de junio, embistiendo con saña tenaz contra la oposición y los medios y pugnando por imponer las leyes que le faltan para acorazar su futuro, esto no constituye más que el prólogo de lo que vendrá.

Y de lo que formará parte, por ejemplo, el golpe que prepara contra la banca y la aparición de un fabuloso multimedios. El que incluirá, dicen, un diario con una tirada de un millón de ejemplares y de lectura obligatoria en oficinas públicas, cuarteles, hospitales, escuelas, colegios, universidades y centros de piqueteros. Y que, según ha trascendido, ya tiene nombre. Se llamará La vie en rose y su primer encabezado podría ser este: "Guillermo Moreno fue designado interventor en el Servicio Meteorológico Nacional"; "A partir de ahora, el buen tiempo reinará por siempre en todo el país".

Vale decir que las perspectivas de que la cosa mejore en 2010 y se ingrese en un período no ya de prosperidad (por más que la soja se recupera y los chinos lideran la mejoría mundial), sino de sensatez y armonía, son remotísimas.

Por lo que salvo que los buenos augurios procedan de la boca de tiernos inocentes o de ancianos muy despistados, cualquier otro que esta noche manifieste su convicción de que 2010 viene cargado de las mejores perspectivas, o sólo se informa por el canal oficial o, en el negro fondo de su alma, está imaginando alternativas inconfesables.

"Maestro -dijo casi solemnemente el reo de la cortada de San Ignacio- el que avisa no es traidor. Esta noche, cuando den las doce, levantaré mi vaso de tinto de tetrabrik con soda, para brindar por la salud y el éxito de Lupin y la Cristina. ¿Y sabe por qué? Porque han demostrado que son dos patriotas, cabeza a cabeza con los de 1810. Y le explico: a pesar de estar gobernando este país de locos, con cuarenta millones de quejosos, en medio de una crisis mundial, sufriendo sequías e inundaciones, fueron capaces de incrementar su patrimonio personal en un 158 por ciento, ¿no es verdad? Entonces, piense cuánto hubieran podido ganar de haberse dedicado exclusivamente a hacer guita y coincidirá conmigo en que ni Paso, ni Castelli, ni Vieytes, el de la jabonería, les sacan ni un tranco de pollo. Y que a Madoff, el yanqui, lo dejan así de chiquitito. ¿O no?"

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