
El campo, hoy
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EN las instalaciones de la Sociedad Rural Argentina en Palermo han quedado ya abiertas las puertas de la 114a. edición de la Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria. La muestra congrega, como es habitual, la representación de la riqueza agrícola, ganadera y granjera del país y del sector industrial; a la vez, actúa como el gran foro de opinión de la dirigencia y del sector público en lo referente a la realidad del campo y sus perspectivas.
El campo no pasa por su mejor momento. Son diversos los motivos de preocupación, comenzando por los que atañen a los márgenes de rentabilidad de la mayor parte de las actividades. Con excepción de la ganadería vacuna y la vitivinicultura, hoy resulta difícil encontrar subsectores que puedan exhibir cuentas satisfactorias. El resto de la producción de carnes, sean las de aves, las porcinas y las ovinas, afrontan situaciones complejas. El gran sector agrícola granario tiene precios deprimidos desde 1997, pese a lo cual ha mantenido siembras y producciones elevadas en relación con el pasado, aunque inferiores al potencial nacional en la materia.
Producciones regionales situadas en algunas áreas socialmente sensibles, como el arroz, el algodón, el azúcar y la fruticultura, presentan dificultades manifiestas. Con una demanda interna deprimida por la recesión y con los mercados externos afectados por producciones protegidas y subsidiadas, la producción nacional no encuentra el cauce para continuar la gran expansión de la década del 90. El endeudamiento es elevado, en tanto la tasa de interés es también alta, por razones sobradamente conocidas. El Banco de la Nación manifiesta haber refinanciado a largo plazo deudas de 17.000 productores rurales, pertenecientes en su mayoría a sectores de menor escala que procuran mantener y reconvertir sus empresas a la espera de mejores tiempos.
Recuérdese al respecto lo recogido oportunamente por esta columna editorial, acerca de dos relevamientos realizados en la pampa húmeda, que demostraron una reducción del número de empresas rurales del orden del 25% y el 32%, respectivamente, según las áreas encuestadas. Aunque el aumento de la escala es un fenómeno mundial, con excepción de las ex naciones comunistas, que recorren el camino inverso, el proceso ocurrido en la Argentina ha sido tan breve como abrupto y ha dado lugar a migraciones hacia pueblos y grandes núcleos urbanos, con el consiguiente aumento de la desocupación y la marginalidad. El incremento del gasto público y su déficit y el aumento del endeudamiento aparecen como los motivos principales del pobre desempeño de la economía en su conjunto y del agro en particular. Se pueden mencionar otras motivaciones y carencias, puntualizadas a menudo por La Nación en sus editoriales. Pero la organización del Estado y su costo en las esferas federal, provinciales y también municipales, constituyen, sin duda, "la madre del borrego", para usar una expresión coloquial de antigua data. Ese es el factor que provoca la actual presión impositiva, entre cuyas manifestaciones más distorsivas se cuenta el impuesto sobre los intereses y el gravamen a la renta presunta.
La exposición de Palermo debe ser recibida como una oportunidad no sólo para mostrar el campo en la ciudad, con todas sus expresiones, tanto productivas como culturales, sino para que su situación global sea objeto una vez más de análisis y refirmación de valores, objetivos y principios.





