
El Campo y el Gobierno
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Retenciones, precios, distribuciones, todo lo que ocurre en nuestro país en esta cuestión que acontece entre productores del campo y el gobierno, lo aprendimos en este desencuentro y es una excelente escuela. Es un buen aprendizaje, porque ahora sabemos lo que antes no conocíamos. Ahora comprendemos que los productores no son los hacedores de los precios, sino que son otros, los intermediarios, y sin embargo, nadie habla de ellos. Lo lamentable es que el Gobierno no aclare donde se presenta el desfasaje.
Pero hay algo más y nada se dice. Cuando la producción y los precios internacionales son buenos, a los productores se les retiene más y más, pero cuando éstos se presentan malos para los productores, el Estado se desentiende de todo y que cada productor se las aguante. Tal vez, allí estaría la solución en este problema serio y que aflige a los argentinos. Que el Estado, así como retiene, también garantice que los productores puedan estar tranquilos si en una cosecha no les fue bien o en el ganado o en la leche o en el cultivo que fuere. Si no puede competir a niveles internacionales, que se genere un fondo especial mediante un organismo que los tranquilice ante cualquier contingencia, todo en aras de la seguridad que deben poseer, como cualquier trabajo estable.
Lo que tampoco se dice es que quien radicó este problema actual es el Estado, quien de un plumazo dispuso mayores retenciones, en épocas de cosecha, cuando los productores hicieron sus cuentas, sus inversiones, es difícil decir ahora que la intención es la del diálogo, porque se debería haber dialogado antes de esta decisión.
Este país tiene de todo, podemos hacerlo, el problema es que no nos ponemos de acuerdo, parecemos niños de jardín de infantes que se pelean por un caramelo cuando el quiosco se abusa de ellos. Esperemos que no seamos tercos y miremos al bosque y no al árbol.





