
El cerebro, futura meta de la informática
Por Eitel H. Lauría Para LA NACION
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LA complejidad de un sistema, natural o artificial, cuya finalidad es la realización de determinadas actividades aumenta con el número de elementos que lo componen y con la cantidad de interconexiones entre esos elementos.
En función de este concepto, el cerebro humano es el sistema más complejo existente en el mundo natural, con sus 100.000 millones de neuronas que, con un promedio de 1000 conexiones por neurona, hacen un total de 100 billones de conexiones.
Por otra parte, en el amplio abanico de las realizaciones de la tecnología, es la computadora digital la creación que exhibe el mayor nivel de complejidad. Uno de los interrogantes que plantea esta sugestiva situación es el siguiente: ¿es posible transferir el contenido del cerebro humano a un medio informático conformado por circuitos microelectrónicos de silicio? Ese contenido, es decir, las sensaciones, percepciones, emociones, sentimientos y pensamientos ¿podrán ser transferidos, replicados y continuar vigentes en la memoria de un sistema informático?
En principio, los estudiosos del tema suponen una contestación afirmativa y ya se han iniciado al respecto importantes investigaciones en centros científicos americanos, europeos y asiáticos.
Dejando de lado cierto tipo de exploración invasora o destructiva del cerebro, se ha comenzado a trabajar con rastreos de resonancia magnética de alta resolución y velocidad que pueden suministrar imágenes de células nerviosas individuales sin alterar el tejido vivo que se explora. Otra tecnología de exploración, denominada de imagen óptica, iniciada por el profesor Amiram Grinvald y el Instituto Weizman de Israel, opera en tiempo real con muy alta resolución y permite a los investigadores observar cómo entran en actividad las neuronas individuales.
Se espera que alrededor del año 2030 el desarrollo y el perfeccionamiento de estas tecnologías permitirán capturar la actividad eléctrica del sistema nervioso central y preservar, en consecuencia, las emociones, sentimientos y pensamientos. En otros términos, las actividades mentales que tienen lugar en el cerebro a partir de lo visto, lo oído, lo dicho o lo pensado podrán ser detectadas, grabadas, analizadas y automáticamente organizadas en un sistema informático diseñado y asignado a esa finalidad.
En cuanto a la programación (software) necesaria para explorar, analizar y organizar los enormes archivos en los cuales quedará registrada toda la actividad cerebral, su desarrollo es un problema mayor y los avances serán más lentos. En este tema los investigadores estiman que serán de suma importancia los significativos progresos que se esperan en las próximas décadas en el área de la inteligencia artificial.
Implantes nerviosos
La exploración del cerebro está permitiendo obtener información a partir de la cual se pueden diseñar redes neuronales sintéticas simuladas en silicio. Esto, en lo fundamental, se ha logrado en el chip de visión Synaptics, una copia de la organización neuronal de la retina y de las fases iniciales del procesamiento visual de los mamíferos.
Es un ejemplo, aunque preliminar, de la era de los implantes nerviosos, cuyo propósito es la corrección de los defectos provocados por discapacidades neurológicas y sensoriales.
Back up individual
En relación con el tema del transporte del cerebro personal, es pertinente citar la opinión de Ray Kurzweil, brillante investigador e inventor de algunas de las tecnologías informáticas más innovadoras, tales como el sistema OCR (reconocimiento óptico de caracteres), el sintetizador musical y el sistema de generación de poesía Cybernetic Poet, que ha merecido por sus creaciones las más altas distinciones y premios otorgados en los Estados Unidos. Según R. Kurzweil (Las máquinas espirituales, editorial Planeta, España, 1999): "Otra perspectiva, que aunque constituye un reto mayor terminará siendo viable, es la exploración del cerebro propio para trazar un mapa de sus localizaciones, interconexiones y contenidos. Por lo tanto, toda su organización podrá verse recreada en un ordenador [con estructura] neuronal de capacidad suficiente". En otras palabras, una persona podrá, con su aprobación mediante, copiar el contenido de su cerebro biológico en un medio físico adecuado. Se estima que en la segunda mitad del siglo XXI se irán generando las condiciones que posibiliten este significativo logro, cargado, indudablemente, de problemas delicados y profundos.
Se supone, con fundamento, que la solución de los problemas técnicos que plantea el traslado del archivo mental personal a un medio informático no presentará problemas mayores y, según R. Kurzweil, "la persona nueva que emerge tiene, en gran medida, una personalidad, una historia y una memoria idénticas a las de la persona que se ha sometido a la experiencia". Todo sucederá como si se despertara en un momento dado y se encontrara viviendo en una máquina. Las implicancias de la nueva situación serán enormes, dado que, a partir de entonces, la mente copiada es virtualmente inmortal y los descendientes de la persona original podrán, en el futuro, con los recaudos y autorizaciones del caso, dialogar con su antecesor.
El calco de la mente en tecnología computacional es, en lo esencial, la conservación de organización y de software, no de base material. Esta última es cambiante, tanto en los seres biológicos, cuya estructura material basada en la química del carbono cambia con el tiempo, como puede serlo la base material sintética utilizada en la copia. Además, el software del calco podrá ser ampliado y mejorado, y sus bases de datos disponibles aumentadas constantemente, con lo cual la mente copiada adquirirá mayores capacidades.
Es evidente que los hechos y estimaciones arriba señalados plantean una gran cantidad de difíciles problemas cuya naturaleza no es básicamente técnica, sino ética y moral. Estos últimos aspectos son los que marcan en forma crítica la evolución de todas las tecnologías avanzadas modernas, tal como está sucediendo ya en el campo de la ingeniería genética.





