
El comunista monárquico
La historia tiene vueltas impensables. Por ejemplo, si bien es cierto que el próximo casamiento del príncipe Felipe de Asturias con Letizia Ortiz desparramó miel por toda España (y fuera de ella también), lo cierto es que aquí renovó al mismo tiempo la vieja puja entre la monarquía y la república.
"Que no me vengan con pamplinas, que yo soy republicano", fue una frase muy repetida segundos después de que los kioscos de prensa se saturaran de portadas con los rostros de la parejita, que otros cientos y cientos de miles de españoles compraban, entre suspiros.
La indignación de la queja creció un poco más cuando se deslizó que, tal vez, habría que considerar un "aumento" de los ingresos que el Estado paga al Príncipe, ahora que sentará cabeza y tendrá familia que mantener.
Pero, desde los micrófonos de la radio, la monarquía encontró un defensor insospechado: Santiago Carrillo, el emblemático ex secretario general del Partido Comunista Español. "Debatir la monarquía en España no es prioritario. Además, con su monarquía, España es más democrática que muchas repúblicas", dijo, luchando contra una fenomenal carraspera.
De paso, Carrillo disparó todavía más lejos. "Vea lo que sucede en el mundo, donde ahora hay muchas repúblicas que, además, son presidencialistas. Y eso es lo peor. Porque lo que hay que preguntarse en ese caso es por qué un parlamento deja de funcionar y un presidente pasa a tener todo el poder", añadió.
Esas son preocupaciones de un comunista contemporáneo.






