
El ejemplo de Houssay
Por Guillermo Marcó Para LA NACION
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Cada 21 de septiembre junto con la primavera se festeja el Día del Estudiante. También es el aniversario de la muerte de uno de los más grandes científicos argentinos. El 21 de septiembre de 1971 murió el notable médico, biólogo y fisiólogo Bernardo A. Houssay, premio Nobel de Medicina (1947) y doctor honoris causa de la Facultad de Medicina de la Universidad de París. Houssay había nacido en Buenos Aires, el 10 de abril de 1887.
En el discurso inaugural de su cátedra, en 1958, hizo un recorrido por su historia: "Ingresé en esta casa en 1901, con 14 años de edad; farmacéutico en 1904, a los 17 años, terminé los estudios médicos en 1910 y la tesis en 1911. Desde 1910, a los 23 años, fui profesor de Fisiología en la Facultad de Veterinaria y desde 1919, en esta Facultad. Me adiestré primero en química y en histología normal y patológica y luego, hace 50 años, comencé a trabajar en Fisiología como ayudante, por concurso, en esta Facultad".
Y continúa diciendo: "He sido profesor durante 42 años, sin faltar prácticamente nunca a las clases o exámenes. Desde 1920 fui profesor de dedicación integral ( full time ) y exigí que el reglamento estableciera que ese puesto fuera incompatible con cualquier otro. Fui, creo, el primer full time en nuestras universidades, pero una de mis satisfacciones más grandes fue ver que aparecieron otros en esta facultad, en otras de nuestro país y varias de América del Sur, y que hoy el principio está reconocido definitivamente como una de las bases indispensables del progreso de la docencia e investigación".
Houssay fue el creador del Conicet y, por lo tanto, uno de los pioneros en el avance de la investigación sistemática. En la celebración del Día del Estudiante, es bueno recordarles a los jóvenes que cada día veo transitar por la plaza que lleva su nombre que este estudiante del pasado no es sólo un nombre olvidado o un busto de bronce pintarrajeado con irreverente falta de respeto. Fue un ser de carne y hueso, que soñó con una Argentina grande y se desvivió por construirla, con esfuerzo, sacrificio y abnegación.
Se podría pensar que vivió en otra época más fácil, o que económicamente tuvo el camino allanado, pero no fue así:
"Desde los 13 años de edad -dice-, decidí bastarme a mí mismo, lo que me costó bastantes esfuerzos. Pude proseguir los estudios gracias a las exenciones de derechos universitarios y a los puestos que gané por concurso de notas o selección, a los que se me llamó a desempeñar. Nunca usé influencias ni las admití en cuestiones de nombramiento o de exámenes y jurados".
Hoy, cuando el problema de la falta de financiamiento educativo está en el tapete, él nos recuerda que antes no era distinto: "Por un raro fenómeno, explicable por mi firme voluntad de tener dedicación exclusiva, durante muchos años casi todos mis ascensos significaron una disminución de mis entradas pecuniarias. Además, al principio, durante varios años tuve que costear con mis exiguos recursos gran parte de los gastos de investigación".
Sin duda, que sin esfuerzo personal no hay posibilidad de aprender, pero como le he escuchado decir a Santiago Kovadloff, la Argentina no renueva su agenda de problemas. Aquí se debería estar discutiendo el futuro de la educación, los presupuestos para investigación y dedicación exclusiva, para evitar que los profesores se conviertan en seres mendicantes y agotados de peregrinar por tanta cátedra para sobrevivir con un salario de miseria, mientras otros trabajadores menos calificados consiguen permanentes mejoras salariales. Por otra parte, los estudiantes de las universidades deberían redoblar sus esfuerzos académicos para volver a hacer de este país un lugar donde prosperar y desarrollarse.
Tendremos futuro si somos capaces de invertir en conocimiento. Los presupuestos para educación no son gasto, sino inversión. Así lo viene haciendo India, que es el país con mayor cantidad de becarios en el extranjero. Ellos regresan para contribuir en la superación de sus males endémicos. Sólo así, con un destino ordenado y con esfuerzo inteligente, será posible solucionar nuestros problemas y dejar atrás la vergonzante pobreza de tantos argentinos.






