
El estado del ambiente en la Argentina
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Desde noviembre de 2002 se encuentra vigente en el país la ley de política ambiental nacional, que obliga al Poder Ejecutivo a presentar un informe sobre la situación ambiental del país ante el Congreso de la Nación. Se trata de una suerte de fotografía que expresa cómo están hoy nuestros verdaderos recursos, que constituyen la base más sólida para nuestra economía y las futuras generaciones.
Preocupa que a más de un año de la vigencia de la norma no existan indicios de su próximo cumplimiento debido a que ese informe -que ya se elabora en muchos países del mundo- constituye no sólo un requisito esencial para constatar los avances y deficiencias en el campo ambiental, sino una guía indispensable para determinar los pasos que deberían seguirse en esta materia y observar el grado de los avances o retrocesos, al igual que el resultado de las políticas instrumentadas.
Sin esa información se promueve una imagen fosilizada del entorno, ya que se ignora si ha aumentado la contaminación del agua, del suelo o del aire; si ha disminuido la cobertura forestal; si los abundantes cardúmenes se han transformado en escasos o se recuperan; si el uso de la energía ha sido o no eficiente; los efectos de las inundaciones e incendios; la expansión agrícola y los impactos de las grandes obras. Su ausencia deja en manos del azar la implementación de una política coherente que permita responder a las presiones de las actividades humanas que puedan perjudicar la calidad y cantidad de los recursos y servicios ambientales.
Evidentemente es necesario que el informe tenga un carácter independiente, cuya objetividad sea garantizada invitando a participar a las universidades, a las instituciones públicas y privadas, a las organizaciones no gubernamentales y a los más destacados expertos e investigadores para que puedan contribuir en la definición de la estructura de los contenidos, y en la revisión de versiones preliminares que aseguren una presentación que sea claramente comprensible y útil para el diseño de políticas y programas ambientales.
La información ambiental constituye uno de los pilares fundamentales para llevar a cabo una adecuada gestión ambiental y un requisito esencial para que la sociedad conozca, comprenda y participe en las decisiones que puedan afectar su propia calidad de vida, y la de las futuras generaciones. Es por ello imprescindible cumplir con la ley y elaborar el informe sobre el estado del ambiente, además de difundirlo.
La evaluación permanente de nuestro patrimonio permitirá preparar una agenda que contenga las cuestiones vinculadas con la conservación, la recuperación, la protección y el uso sustentable de los recursos naturales, renovables y no renovables; la utilización de la energía; el ordenamiento ambiental del territorio; la gestión de los recursos hídricos; las cuestiones de infraestructura y su correspondiente evaluación de impacto ambiental; en fin, a toda la temática ambiental en general.
Es sabido que la falta de esta información impide planificar de modo inteligente el aprovechamiento de nuestros recursos, de modo de promover la explotación de aquellos más abundantes e incentivar la conservación de aquellos que se encuentran más debilitados. Sin la presentación sistemática del informe sobre el estado del ambiente no sólo se desconoce la angustiante deuda en que se embarca a los argentinos del futuro, sino que también se mantiene un sistema que alienta la incapacidad de pedirles a las autoridades que rindan cuentas de sus acciones en materia ambiental .






