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Luis Rubiales, con Jenni Hermoso (número 11), en la premiación luego del triunfo español en la Copa Mundial de Fútbol Femenino
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El fútbol español está sumido en el caos. El equipo femenino de Estados Unidos merece algo de crédito

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Ya hubo incidentes controvertidos en la Copa Mundial de fútbol: me viene a la mente el siempre disputado gol del inglés Geoff Hurst en la final contra Alemania Occidental en 1966, o el gol de Diego Maradona “la mano de Dios” contra Inglaterra, en 1986. Pero ahora tenemos a Luis Rubiales, quien dejó su huella indeleble no como jugador sino como presidente de la Federación Española de Fútbol, besando a la fuerza a la jugadora estrella Jenni Hermoso luego de la victoria de su país en la Copa Mundial y provocando indignación mundial por su comportamiento.