
El misterio revelado de Goya
Se cayó e hizo añicos un mito. Y, mal que le pese a los guías del Museo del Prado, a partir de ahora será más difícil que cuenten -con ese arte de decir sin decirlo- el supuesto romance escondido tras la "Maja desnuda", el lienzo estrella de la pinacoteca nacional española.
Generaciones y generaciones de turistas boquiabiertos, maldicientes y conspiradores susurraron con ingenuidad de décadas frente al misterio: la misma mujer, dos lienzos; en uno, vestida; en otro, desnuda a más no poder. Tanto, que no faltó el ilustre que preguntó: "¿Quién es esa mujer con los pechos bizcos?"
Juicio de mirón aparte, el misterio creció gordo. Incluido el hecho de que los dos marcos se confeccionaran de modo que -originalmente- un cuadro tapara el otro a la vista (la señora vestida a la desnuda, naturalmente). Y detrás de todo ello, el genio de Francisco de Goya y su supuesto romance con la entonces Duquesa de Alba que, loca de pasión, posó para el artista entre almohadones.
Bueno, todo eso se acabó de un plumazo. Ni era la Duquesa de Alba, ni estaba enamorada de Goya ni el pintor zaragozano tuvo jamás nada que ver con ella. Nada que no fuera espiritual, platónico, mental. ¿Queda claro? Lo dijo la historiadora de arte Natacha Seseña, en su reciente y celebrado estudio Goya y las Mujeres. Gracias a ella, el misterioso artista se revela un poco más. Pero -por ella- los guías del museo perdieron su mejor historia.






