
Marcela Martínez. El necesario destiempo de la escuela
1 minuto de lectura'

51 años
Perfil: socióloga, investigadora en la Unsam, docente en Flacso y capacitadora de docentes de nivel medio.
Su tema: la escuela media y la formación docente
"No fuimos preparados para esto." "Yo no soy una asistente social, yo me formé para enseñar." "¿Cómo hago para captar la atención de los adolescentes?" Dice Marcela Martínez que estas preguntas resuenan, entre otras, casi como un mantra entre los docentes de distintos niveles con los que interactúa a diario como capacitadora en el gobierno porteño, en el Programa Unidad de Saber Juvenil Aplicado de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), en la diplomatura en Gestión educativa de Flacso, en las escuelas de nivel medio. "Toda esa masa crítica de docentes me permite pensar las claves de la escuela más allá de la experiencia personal", cuenta.
Esa "vocación de salir del diagnóstico permanente y proponer claves de pensamiento e intervención" está en el origen de Cómo vivir juntos. La pregunta de la escuela contemporánea (Eduvim), el libro que acaba de publicar. Con registro ensayístico, Martínez va y viene desde las anécdotas de clase a las inspiraciones filosóficas y sociológicas.
"La escuela sigue proponiendo procesos en cámara lenta para chicos que parecen vivir en otro mundo, pero son necesarios. La escuela necesita generar una pausa en la hiperestimulación", dice, en referencia al desafío de captar la atención de los adolescentes que sienten los docentes de todo nivel social. Sus investigaciones y las de sus colegas le han dejado "algunas certezas, como la necesidad de cambiar la organización del tiempo en la escuela media o pasar a un docente que salga del centro de la clase y pueda generar grupos de trabajo", sugiere.
La obligatoriedad del secundario abrió inquietudes en los profesores. "El público que llega ya no es tan previsible, es más heterogéneo y no tiene todas las marcas de socialización que los docentes esperan –explica–. En los sectores más pobres, la escuela sigue ayudando a conquistar el lenguaje, como esa institución que comparte el capital simbólico de una época."
Sus reflexiones y sus trabajos cobran actualidad en la semana en que un paro de los docentes porteños fue la respuesta a la separación del cargo de una maestra y una directora, después de la muerte de un nene de 5 años, presuntamente a manos de su padrastro. "Hay una enorme inquietud en todas las escuelas por la responsabilización personal en situaciones que exceden las posibilidades de los maestros –dice Martínez–. Y un estado de sospecha general que tiene efectos perniciosos. Hay que suspender algo de este estado de amenaza, porque si una comunidad escolar no se basa en la confianza, es un proyecto inviable.






