
El peligro de pensar en bloques
Por Charles Taylor Para LA NACION
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MONTREAL
Hoy, "multiculturalismo" se ha vuelto un término sospechoso en casi todo el mundo. La gente dice cosas como ésta: "Yo solía ser partidario de la apertura y la tolerancia de la diferencia, pero ahora veo adónde nos está llevando". Pero ¿adónde nos lleva?
Casi todos los motivos de la caída en desgracia de la tolerancia se refieren al islam. De pronto, peticiones simples como el uso del chal en la escuela asumen un inmenso significado político. Se tratan como si fueran cuestiones que deben resolverse en el más alto nivel gubernamental. Se sospecha que tales propuestas, aparentemente inocentes, en realidad forman parte de una ominosa "agenda oculta", la del islam. En la imaginación de muchos, comprende todos los horrores que podemos leer a diario en la prensa. Lapidación de las adúlteras conforme a la sharia, en Nigeria septentrional. Pena de amputación de manos contra los ladrones, en Arabia Saudita. Asesinatos por honor de mujeres que rechazaron matrimonios concertados, en Paquistán o aun en ciudades del norte de Inglaterra. La disposición a justificar los ataques suicidas con bombas.
Si replicamos que las niñas que desean ir a la escuela con la cabeza cubierta no viven en Nigeria ni Arabia Saudita y, casi con certeza, no comparten el wahabismo extremo que se practica en esos países, nos mirarán con lástima, como se mira a los ingenuos. Hoy es imposible hablar del chal como cuestión independiente por derecho propio. Todas las pruebas sociológicas sobre los diversos motivos, que llevan a las chicas a usarlo son desechadas por irrelevantes.
Este es un ejemplo clásico de lo que he dado en llamar "el pensamiento en bloques" ( block thinking ), que fusiona una realidad variada en una sola unidad indisoluble. Y lo hace en dos etapas:en las diversas manifestaciones de la cultura islámica, ve formas alternativas de expresar un mismo significado esencial; luego, cree que todos los musulmanes hacen suyos esos significados esenciales. No reparan en la posibilidad de que una muchacha use el chal y, al mismo tiempo, se rebele contra sus padres y su concepto del islam. O que otras, profundamente devotas, detesten la discriminación de la mujer o la violencia.
Pensar en bloques es un fenómeno antiquísimo. Todos lo hacemos hasta cierto punto. Pero, si bien en otros tiempos podríamos haber sido indulgentes respecto de sus consecuencias, hoy encierra un potencial explosivo. Quienes piensan en bloques son excelentes candidatos a ver el mundo según la teoría del choque de civilizaciones que propone Samuel Huntington.
Peor aún, el modo en que luego actúan esas personas tiende a acercarnos a ese escenario de pesadilla como en una profecía autocumplida.
© Project Syndicate y LA NACION
(Traducción de Zoraida J. Valcárcel)





