
El peligro de ser demasiado literal
Nobleza obliga y, aun a riesgo de que esta columna termine pareciéndose a una novela por entregas (pero con final abierto), corresponde transcribir el correo electrónico del lector Juan Manuel Mascali, en el que da cuenta de que encontró la cita de Borges que andaba buscando, según su e-mail anterior.
Escribe Mascali: "Encontré el cuento en el que Borges compara la conducta de un personaje adulto (en este caso, una familia de tres integrantes, los Gutres) con la naturaleza de la conducta de un niño. Es «El Evangelio según Marcos» y se encuentra en el Informe de Brodie. Cuenta el narrador: «Concluido el Evangelio según Marcos, quiso leer otro de los tres que faltaban; el padre le pidió que repitiera el que ya había leído, para entenderlo bien. Espinoza sintió que eran como niños, a quienes la repetición les agrada más que la variación o la novedad».
"Los Gutres, como los niños pequeños, eran analfabetos -señala Mascali-. Su educación y cultura eran muy limitadas. En su limitada vida de troperos, no sólo no sabían leer ni escribir, sino que tampoco sabían explicar lo que habían aprendido de la vida en el campo. Es un cuento hermoso."
Es cierto: es un cuento hermoso y con un final inquietante (para los que no lo leyeron, Espinoza, traductor aficionado, muere crucificado). La cita de "El Evangelio según Marcos" le recordó a quien esto escribe el cuento "La gallina degollada", de Horacio Quiroga. Ya se trate de una "literalidad" auditiva (como la de los Gutres), o de una "literalidad" visual (como la de los cuatro hermanos idiotas de Bertita), la intención de copiar o imitar lo que se ha oído o visto llevó a los personajes a la acción, a una "traducción", para seguir con el tema de la columna pasada.
A los niños, "la repetición les agrada más que la variación o la novedad" porque de ella aprenden muchas cosas: a memorizar vocablos y estructuras gramaticales, por ejemplo, o apuntar nuevas estrategias para la vida, que serán probadas al día siguiente. Pero esto es privilegio de los niños.
En el mundo adulto, no siempre la literalidad es lo más aconsejable, aunque a veces puede sorprender. En primer lugar, conviene aclarar qué entendemos por "literal" . Lo define muy bien el Diccionario de la Lengua Española ( DLE ): " literal . (Del lat. litteralis ). 1 . adj. Conforme a la letra del texto, o al sentido exacto y propio, y no lato ni figurado, de las palabras empleadas en él. 2 . adj. Dicho de una traducción: En que se vierten todas y por su orden, en cuanto es posible, las palabras del original. 3 . adj. Que reproduce lo que se ha dicho o se ha escrito".
Es interesante recordar aquí lo que contaba el traductor y escritor norteamericano Norman Thomas Di Giovanni, quien tradujo muchos cuentos de Borges al inglés (y fue "acusado" varias veces de hacer una traducción demasiado libre). Cuando Di Giovanni fue a traducir El hacedor (el título del libro y del cuento), quiso escapar a la literalidad de traducir The maker (¡era Borges!), pero, como no estaba seguro de cómo resolverlo, le planteó su duda al propio autor. Borges contestó que en realidad él había pensado primero el título en inglés( the maker ) y luego lo había traducido al español: el hacedor.
No siempre está el autor a mano para ser consultado, y muy pocas veces la traducción literal es la más feliz o adecuada. En un artículo periodístico recientemente publicado, "Contra las notas al pie", su autor, el poeta y traductor Guillermo Piro, al recomendar la traducción de El Gatopardo hecha por el escritor argentino Ricardo Pochtar, pone como ejemplo feliz un fragmento donde Pochtar se aleja de una posible literalidad y, en cambio, reescribe y recrea una metáfora. También da Piro su opinión sobre algunas traducciones hechas por españoles, que coincide, en su escepticismo, con la conclusión a la que había llegado el lector Eduardo Acosta (en el e-mail transcripto la columna pasada). Escribe Piro: "Creo que, salvo alguna excepción perdida por ahí, los españoles aún no han aprendido a traducir. [...]. No traducen para un solo país. No traducen para una sola ciudad. Traducen para una sola calle".
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