
El periodismo es servicio público
Por Carlos March Para LA NACION
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El periodismo puede ser la primera versión de la historia, o puede hacer una gran historia de una pequeña versión. El periodismo puede ser el espejo que refleje al gordo o puede ser el gordo que se queje del espejo. El periodismo puede luchar contra el control de la libertad de prensa o rendirse al descontrol de la libertad de empresa. Lo único que no puede hacer el periodismo en esta crisis es resignar su rol de servicio público.
Que los medios de comunicación se asuman como servicio público abre a las organizaciones del sector social la posibilidad de establecer alianzas estratégicas que les permitan alcanzar la escala masiva en sus acciones y que sin la prensa quedarían reducidas a actividades de limitado impacto social.
Cuando los medios periodísticos y los periodistas deciden asumir un papel de servicio público, pueden hacerlo desde diversos enfoques. El más frecuente es el de convertirse en motivadores de solidaridad social, promoviendo campañas de donaciones para ayudar a sectores necesitados. El más inédito es hacerlo desde el decidido compromiso de impulsar herramientas de participación ciudadana que fuercen voluntad política e incidan en las políticas públicas. Cuando los medios de difusión se involucran desde este último enfoque, la democracia participativa crece y se hace fuerte.
Veremos en los siguientes ejemplos la dimensión que cobra una acción acompañada por medios de comunicación. En 1997, un grupo de organizaciones impulsó una campaña de firmas para reclamarle al Senado que sancionara la ley del Consejo de la Magistratura. Se reunieron cerca de 7000 firmas. En marzo del presente año, el periodista Luis Majul y Radioshow invitaron a Poder Ciudadano a sumarse a la campaña "Jubilemos los privilegios", consistente en impulsar una iniciativa popular para derogar las jubilaciones de privilegio. Esta alianza entre una organización de la sociedad civil que aportó la logística para la recolección de firmas y un medio y un periodista que difundieron la campaña permitió reunir en la primera semana cerca de 45.000 firmas y en casi dos meses 500.000, y cumplir con creces el requisito legal de alcanzar el 1,5 por ciento del padrón en seis provincias (se alcanzó en diez). Estos dos ejemplos hablan por sí solos. Y el último se perfecciona en una nueva iniciativa popular.
La campaña "El hambre más urgente", que aspira a que sea sancionada una norma que obligue al Estado a garantizar alimentación a los chicos de hasta cinco años, es superadora de la anterior por varias razones:
- Porque ya no sólo se apunta a obtener una ley sino a generar una política de Estado.
- Porque el compromiso de sus impulsores no termina con que se logre ingresar la iniciativa en el Congreso o con la sanción de la ley, sino que consiste en monitorear su tratamiento legislativo, incidir en su reglamentación posterior y en la correspondiente priorización presupuestaria y controlar la aplicación del programa.
- Porque se sumó una segunda herramienta de participación como la audiencia pública, elegida por los impulsores de la iniciativa para enriquecer el proyecto original. Trescientas personas, entre ellos expertos en el tema, ciudadanos preocupados, legisladores y organizaciones de la sociedad civil, modificaron el proyecto de ley en un 50 por ciento y casi duplicaron con sus ideas su contenido.
- Porque incrementó los actores de la experiencia anterior, reuniendo a tres medios de comunicación --el diario LA NACION; el programa radial La cornisa, que conduce Luis Majul en Radioshow , y los canales de aire y cable de América 2- y cuatro organizaciones no gubernamentales -Grupo Sophia, Grupo Vox Populi, Red Solidaria y Poder Ciudadano-, y comienzan a sumarse empresas y fundaciones empresarias, como Metrogas, Metrovías y la Fundación Andreani.
Esta iniciativa, que es ambiciosa y que busca lograr que se efectivice el derecho a la alimentación de 2,3 millones de chicos que viven hoy en la Argentina en estado de indigencia, necesita de la alianza transversal de la sociedad civil con los medios de comunicación.
Para que el sector social pueda forzar la voluntad política de sancionar leyes o implementar políticas públicas, es fundamental que los medios de comunicación asuman su rol de servicio público. Por el momento y en el marco de la crisis, queda comprobado que sólo con la actitud comprometida de los medios y periodistas las organizaciones del sector social pueden lograr los requisitos necesarios para la incidencia y el cambio.
De mediano plazo
La campaña "El hambre más urgente" tiene un objetivo de mediano plazo: darle de comer en el presente al futuro de la Argentina (los chicos de hasta cinco años, las mujeres embarazadas y las madres en período de lactancia). Pero tiene también un objetivo de corto plazo que comienza a cumplirse: periodistas y medios de comunicación brindando información para construir democracia y promoviendo formación para construir ciudadanía.
La crisis de un Estado capturado, que responde a intereses individuales o corporativos, exige que más periodistas y medios y más organizaciones del sector social comiencen a articularse para impulsar políticas públicas en los temas ligados al bien común.
Recuperar la democracia argentina para ponerla en manos de los ciudadanos requiere que los medios se comprometan por entero. Y es saludable que algunos ya lo estén entendiendo.





