
El valor de la memoria
El trabajo de los especialistas marcará un hito en lo que respecta al conocimiento del cerebro humano: la capacidad de recordar, una de las funciones menos comprendidas pero decisivamente importantes, se convertirá en un área clave de estudio. En Gran Bretaña ya se anuncia la creación de "drogas inteligentes" para combatir el olvido.
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LONDRES.-(The Economist) EL último año del siglo marcará un hito en lo que respecta a la comprensión del cerebro humano.
Se trata del año en el que varias líneas analíticas independientes convergerán en un programa de investigación verdaderamente unificado acerca de lo que ha sido descripto como la estructura más compleja del universo conocido.
El resultado final será una revelación acerca de la naturaleza más recóndita de la psiquis humana.
En el siglo XVII, el filósofo René Descartes dio el puntapié inicial cuando resumió su propio estado de conciencia con la frase:"Pienso, luego existo".
Desde entonces, el estudio acerca de lo que ocurre dentro de la cabeza tuvo una variada historia, en la que predominaron las escuelas de psicología de principios del siglo XX y los criterios ampliamente desacreditados de Sigmund Freud y de Carl G. Jung.
Pero en los últimos años, particularmente durante los noventa (la llamada década del cerebro), el estudio del cerebro experimentó infinitos cambios.
Cualquier debate sobre el cerebro humano debe comenzar con algunos hechos acerca de su excepcional carácter intrincado.
Pesa entre uno y dos kilogramos (aunque su tamaño no guarda relación alguna con la inteligencia) y está compuesto de millones de células nerviosas, o neuronas.
Cada una de esas células sensibles a los impulsos eléctricos se conecta hasta con otras 10.000 por medio de una serie de empalmes, llamados sinapsis. Cada sinapsis puede convocar a decenas de mensajeros químicos, llamados neurotransmisores, para pasar un impulso nervioso de una célula a otra.
Si uno comenzara a contar todas las conexiones solamente en la corteza cerebral (la capa externa, altamente desarrollada en los seres humanos), tardaría 32 millones de años, contando a razón de una sinapsis por segundo.
Otra manera de percibir y comparar el cerebro consiste en mirar el cielo en medio de una noche clara; uno tiene entre una y otra oreja una cantidad de conexiones que supera al número de estrellas visibles con los mejores telescopios.
En 1999, la memoria, una de las funciones del cerebro menos comprendidas pero decisivamente importantes, se convertirá en una trascendente área de investigación.
¿Cómo puede ser que recordemos cosas de nuestra niñez y, sin embargo, a veces no recordamos adónde dejamos las llaves del auto? ¿Por qué podemos recordar cosas de hace años si, durante el período transcurrido, todos los neurotransmisores cerebrales fueron reemplazados en varias oportunidades? ¿Es inevitable que nuestros recuerdos se deterioren a medida que envejecemos? Y si perdemos la memoria, perdemos la identidad.
Mucha gente experimentará una severa pérdida de la memoria a medida que la población que envejece sufra cada vez más de trastornos cerebrales relacionados con la demencia senil provocada por el mal de Alzheimer.
Los científicos están investigando la memoria desde distintos enfoques que comenzarán a interactuar el año próximo.
Uno de ellos se vale de la última generación de dispositivos para explorar el cerebro, capaces de generar imágenes detalladas y en "tiempo real" mientras funciona.
Este método revela qué partes del cerebro intervienen en la acumulación de recuerdos mediatos o lejanos.
Un equipo de investigadores norteamericanos anunció este año que había identificado la parte del cerebro responsable de la fugaz tarea de decidir si una experiencia debería ser codificada como un recuerdo.
"Esta es la primera vez que logramos observar por dentro el cerebro de varias personas y pronosticar, en término medio, si recordarán o no lo que experimentan en ese momento", afirmó el doctor Randy Buckner, uno de los miembros del equipo de la Universidad de Washington, de la ciudad de St. Louis, en el estado norteamericano de Missouri.
Ayuda al desmemoriado
En Gran Bretaña, los científicos están analizando la manera en que los recuerdos se forman en el nivel molecular. Y pronostican que en los próximos años acaso sea posible mejorar el proceso de la formación de recuerdos creando "drogas inteligentes" para quienes sufren la pérdida de la memoria.
El profesor Steven Rose, director del grupo que en la Open University, en Milton Keynes, desarrolla investigaciones relacionadas con el cerebro y el comportamiento, podría estar a punto de comprender la manera precisa en que los recuerdos se plasman.
Su grupo descubrió que ciertas moléculas especiales mantienen las sinapsis unidas de una manera que no es distinta de una cinta velcro.
"Cuando se forman nuevos recuerdos duraderos, las moléculas tipo velcro se desprenden fugazmente para que los empalmes puedan separarse; nuevas moléculas tipo velcro se plasman y se juntan otra vez en un renovado esquema que forma un registro de la memoria que puede ser reactivado nuevamente cada vez que recordamos lo que hemos aprendido o asimilado", indicó el profesor Rose.
Durante el año próximo, los hombres de ciencia como Buckner y Rose, que tradicionalmente trabajaron relativamente aislados uno del otro, podrán colaborar estrechamente entre sí e investigar más a fondo y en equipo.
El último año del siglo debería ser testigo de los primeros frutos de esta fertilización cruzada, con dispositivos de exploración cerebral cada vez más modernos que muestren la formación de los recuerdos en el momento mismo en que se plasman, permitiendo a los científicos que realicen investigaciones moleculares acoplar los resultados que obtengan por medios experimentales a los esquemas formados por un dispositivo de exploración cerebral a medida que un cerebro humano funciona y capta un recuerdo.
Esa tarea significa que las funciones cerebrales tales como la memoria ya no son amorfos atributos del intelecto humano como alguna vez se consideró. Se están volviendo comprensibles, algo que es físico y, en última instancia, algo que puede ser manipulado en aras del beneficio humano.
El próximo objetivo será la conciencia propiamente dicha, pero nadie se engaña respecto del grado de dificultad que supone alcanzarlo.
No obstante, varios científicos de primer nivel empiezan a hablar seriamente acerca de la perspectiva de que algun día sea posible comprender la conciencia de la manera en que la memoria comienza ahora a ser comprendida.
Cuando ese día llegue será un momento verdaderamente histórico para el estudio de la naturaleza humana.
El autor es editor de temas de divulgación científica del diario The Independent, de Londres.





