El zapatazo pedagógico
“Parece mi vieja, que nos decía: ‘Vengan a hablar’ con la ojota en la mano.” (Del senador Luis Juez.)
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“Venga. Acérquese que tenemos que hablar”, le decía el padre de un amigo cuando este se mandaba alguna macana. La “invitación” parecía bastante inofensiva, salvo porque lo trataba de usted, cosa que nunca hacía con sus hijos. El “usted” lo reservaba para situaciones en que la paciencia y la pedagogía le entraban en cortocircuito.
Debo confesar que mi padre era más pragmático. No invitaba a dialogar. Mandaba mensajes vía aérea. Un día corrí justo la cabeza cuando voló medio limón que terminó estrellándose en la pared de la cocina. Parece que le respondí mal a mi abuela. Como muchos padres de esa época, el mío reemplazaba la exploración del desarrollo cognitivo de Piaget por el zapatazo pedagógico.
Esas imágenes de la infancia cobraron fuerza a raíz de una frase del senador Luis Juez respecto de la inquietud dialoguista que hace trascender el kirchnerismo. “Parece mi vieja, que nos decía: ‘Vengan a hablar’ con una ojota en la mano, por si fallaba el diálogo”, contó en Radio Mitre.
Muchas veces no hace falta blandir una hawaiana o trocar jabalinas por frutas para practicar lanzamientos en aras de alcanzar una supuesta paz. Es lo que le ocurrió al campo con el Gobierno. Le prometieron una promoción a los que vendieran sus productos. Llegaron a un acuerdo y ¡pum!: el que vendía ya no podía acceder a comprar determinado tipo de dólar. O sea, lo mismo que el que se anotó para seguir manteniendo el subsidio que no pidió de una prestadora de servicios y que ahora tampoco puede ahorrar en dólares si es que ya no podía porque la empresa donde se desempeña recibió una ayuda para pagar sueldos en medio de la cuarentena más larga del mundo que decretó el Gobierno. El diálogo embaucador.
Hay que entender que no es de mala fe que la negociación no prospera, sino porque nuestros dirigentes están distraídos. Alberto fue a Nueva York a probar guitarras y denunciar en la ONU que la democracia argentina está siendo chocada por una delegación de ovnis de la que, obviamente, el Gobierno no forma parte. El secretario de Comercio, Matías Tombolini, está con la política de Estado de la falta de figuritas del Mundial y Cristina no estaría encontrando las pruebas para defenderse de las que sí presentaron los fiscales en la causa Vialidad.
Como relató avb001, un forista de este diario recordando la frase que le dijo un extranjero: “El problema de los argentinos es que no llegan al gobierno los más capaces, sino los más audaces”. Y hay que ser muy audaz para llamar al diálogo sin querer dialogar.









