Escribir un réquiem para sí mismo

Pablo Gianera
Pablo Gianera LA NACION
(0)
23 de noviembre de 2019  

El poeta no se despide de las cosas y de los seres. Primero porque son las cosas y los seres los que se despiden; y, segundo, porque el poeta crea representaciones que quieren desesperadamente perpetuar aquello que se perderá. Hace años, la poeta Juana Bignozzi me dijo que la suya era "una poesía sin tragedia" (o que ella era una poeta sin tragedia). Lo era, aun cuando, igual que en toda poesía y en toda vida, hubo tragedia. La muerte, en 2013, de su pareja Hugo Mariani cambió las reglas del juego, del poema. Bignozzi murió dos años después, y en ese lapso escribió Novísimos. Poemas inéditos, el libro póstumo recién publicado por Adriana Hidalgo. A pocos se les concede despedirse con una obra maestra.

Estos poemas últimos son un réquiem por el amor perdido y el duelo anticipado de la muerte propia. "Cae la tarde sobre tu tumba/ cae la tarde sobre esta tumba que fue nuestra casa". El pudor de Bignozzi ante la pérdida orilla lo intolerable. "Toda palabra es el eco de cosas dichas hace años que solo el poeta escucha". Es la cifra final de un arte poético: cómo perseguir la redención sin esperanza.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.