Fantasmas de amor, memoria y terror
La ciudad de Buenos Aires por la que hoy caminamos, con sus edificios, parques, calles, avenidas, negocios, cafés, vidrieras, es la fachada detrás de la cual están, invisibles, los sucesivos fantasmas de los Buenos Aires del pasado. Por ejemplo, si paso por Florida, entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, me es imposible no recodar el Instituto Di Tella en la década de 1960. Esa experiencia fantasmal por la que, creo, todo hemos pasado, tuvo un cultor supremo: el arquitecto norteamericano Isaac Newton Phelps Stokes (1867-1944), de familia patricia, uno de los hacedores de la Nueva York de fines del siglo XIX y principios del XX. Formaba parte del City Beautiful Movement, que buscaba construir hermosos, cómodos e higiénicos edificios privados y públicos, de aspecto grandioso. Stokes diseñó varias viviendas para pobres, entre ellas, en 1901, una para negros: Tuskegee Model Tenements for Negroes. Por supuesto, también tenía clientes ricos y poderosos para los que diseñaba propiedades en el estilo École de Beaux Arts.
La primera vez que supe de Phelps Stokes fue en una muestra retrospectiva del pintor norteamericano John Singer Sargent en el Whitney Museum, de Nueva York, en 1987. Inolvidable. Me impresionó un gran retrato de una pareja joven, los dos de pie. Nadie pasaba por alto ese cuadro. Él, Stokes, y ella, Edith Minturn, eran de una belleza excepcional. Tenían una actitud moderna, informal y un porte que inspiraba alegría. Edith estaba vestida de calle y llevaba en la mano un sombrero de paja. Él, de impecable traje blanco. También ella pertenecía a una familia de la alta sociedad neoyorquina, se preocupaba por los pobres y compartía los ideales de progreso de su novio.
La obra más importante de Stokes, a la que dedicó gran parte de su vida, fue The Iconography of Manhattan Island. Son seis volúmenes en los que investiga la historia de lo que sería Manhattan desde el siglo V d. C. Se publicó entre 1915 y 1928. Tiene reproducciones de documentos históricos, pinturas, dibujos, fotografías y numerosos mapas, uno de los cuales, "The Castello Plan Showing the City of New Amsterdam in the Year 1660", se despliega en cinco hojas. Cuando el tratado se ocupa del siglo XVII, los edificios aparecen ordenados en manzanas y numerados. También se menciona el nombre de los sucesivos propietarios de las casas y su profesión, así como lo que se pagó por el inmueble. Una investigación insuperable.
Antes me referí a las Buenos Aires fantasma, las del pasado. Stokes sentía la presencia de fantasmas, los veía en sus épocas respectivas, en las distintas Nueva York que había estudiado. Llegaba hasta a soñar con la Manhattan de otros siglos, tal era la compenetración con su trabajo, y caminaba por las calles oníricas como si hubieran sido las reales en las que él había construido edificios.
Edith había nacido en Staten Island y allí vivía cuando conoció a Isaac en la casa de verano de los Stokes en la isla. Se casaron en 1895. Estuvieron enamorados hasta la muerte de ella. A principios de la década de 1930, Edith tuvo una serie de ataques que la dejaron paralítica y muda. Stokes sostenía que su mujer no había perdido las facultades mentales. Por eso le leía, le hablaba y la paseaba en silla de ruedas por la ciudad. Él le contaba la "novela" urbana paso a paso. Le decía quienes habían vivido en el pasado en los terrenos ocupados por los rascacielos. Los vecinos se acostumbraron a ver pasar todos los días a esa pareja de enamorados. Ella murió en 1937; él, en 1944.
Hace dos años, la escritora francesa Lucie Taïeb publicó el ensayo Freshkills. Recycler la terre en Montréal; y hace unos meses, en su patria. Son 128 páginas que cuentan y analizan lo que pasó en Fresh Kills, Staten Island, la misma isla donde comenzó la historia de amor de Isaac y Edith.
Aunque se trate del mismo lugar, Freshkills, ahora restaurado, se escribe Fresh Kills. En 1948, se planeó verter la basura de Nueva York durante tres años en esas tierras bajas, pantanosas, de la isla, hasta que alcanzaran la misma altura que el resto del terreno adyacente, y se consolidaran. Pasó lo inevitable: Freshkills fue el vertedero donde se descargaron entre 1948 y 2001 millones de toneladas de basura. En marzo de 2001 se lo cerró porque la contaminación era un escándalo inocultable; hubo que reabrirlo después del 11 de septiembre del mismo año para echar las toneladas de basura, restos humanos y escombros de las Torres Gemelas. Ahora, Fresh Kills es un parque en construcción. Al término del reciclaje, en 2038, será el más grande del mundo. "Los jardines suspendidos", como los llama Lucie Taîb. permitirán pasear en un paisaje idílico y hacer picnics encima de lo que alguna vez fueron las Twin Towers, un fantasma trágico que aún no cumplió veinte años.







