
¿Google es Dios?
Por Thomas L. Friedman The New York Times
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NUEVA YORK
Desde el 11 de septiembre de 2001, el mundo se ha sentido cada vez más fragmentado. Leyendo los diarios, tenemos la impresión de que muchos norteamericanos se están retrayendo emocionalmente del mundo y el mundo se va apartando de Estados Unidos, arrastrado por la corriente. Diríase que la fuerte sensación de integración creada por el optimismo globalizador de los años 90, aquella sensación de que el mundo, ya de tamaño mediano, se encogía aún más, parece haber tocado a su fin.
Sin embargo, la realidad es muy diferente. Después del 11 de septiembre, mientras dormíamos, el proceso de integración tecnológica no sólo continuó: en verdad, se ha intensificado y esto tendrá implicaciones profundas.
Fidelidad inalámbrica
Hace poco, viajé a Silicon Valley para visitar las oficinas de Google, el buscador más popular del mundo. Es una experiencia abrumadora. Uno puede sentarse ante un monitor y mirar una muestra de todo cuanto se está buscando en el mundo. (Les paso un dato: el sexo, Dios, los puestos de trabajo y, ¡valgame el Cielo!, la lucha profesional suelen encabezar las listas.)
En el último trienio, Google ha saltado de 100 a 200 millones de búsquedas diarias. Solamente un tercio proviene de Estados Unidos. El resto se efectúa en 88 idiomas, aparte del inglés. "El ritmo de adopción de Internet, en todas sus formas, lejos de disminuir, va en aumento -afirma Eric Schmidt, ejecutivo máximo de Google-. La terrible situación que atraviesan muchas ciberempresas no obedece a que los usuarios no utilicen sus productos."
VriSign opera gran parte de la infraestructura de Internet. A comienzos de 2000, procesaba 600 millones de pedidos de dominio diarios. Hoy procesa 9000 millones. Cada vez que alguien entra en Internet y escribe .com o .net , está pidiendo un dominio. ¡Y esto no es nada! Dentro de unos años, podremos tener conexión móvil y total, gracias a la inminente explosión de la fidelidad inalámbrica o wi-fi . Por medios radiotécnicos, ella nos permitirá conectar con Internet nuestra computadora portátil o secretaria electrónica desde cualquier lugar: un restaurante, la playa o nuestra biblioteca.
Alan Cohen, uno de los vicepresidentes de Airespace, una flamante proveedora de wi-fi, comenta: "Si puedo operar Google, puedo encontrar cualquier cosa. Con el sistema inalámbrico, eso significa que podré encontrar cualquier cosa en cualquier lugar y en cualquier momento. Por eso digo que Google, combinado con wi-fi , se parece un poquito a Dios. Dios es inalámbrico, está en todas partes, todo lo sabe y todo lo ve. A lo largo de la historia, el hombre se conectó con ƒl por vía inalámbrica. Ahora, para muchas cuestiones e interrogantes mundiales, consultamos a Google y, en forma creciente, también podemos hacerlo por esa vía".
En otras palabras: una vez instalada la wi-fi , bastará una pequeña conexión con Internet para bajar o difundir cualquier cosa de cualquier lugar. Es una buena noticia para los científicos y los terroristas, para quienes simpatizan con Estados Unidos y para quienes les son hostiles.
Estados Unidos y el mundo
Esto me trae al meollo de esta columna: mientras los norteamericanos, quizá, nos estamos distanciando emocionalmente del mundo, éste se integra cada vez más. Lo cual significa que el concepto en que nos tenga la gente, como norteamericanos, irá cobrando mayor importancia en vez de perderla. En el mundo en que ingresamos, los habitantes de otros países podrán coligarse de manera más eficaz, extender la mano y tocarnos con más facilidad que nunca, ya sea con virus de computadoras o con recetas para propagar el ántrax bajadas de Internet.
"El punto clave no es que nos odien o no, sino la importancia creciente del hecho", señala Robert Wright, autor de Nonzero , un libro muy original sobre el mundo integrado. Y se explaya: "Esa importancia seguirá en aumento por razones tecnológicas. No me refiero a las meras armas de destrucción masiva de fabricación casera. Digo que gracias a la informática, cuando todos usen el correo electrónico, wi-fi y Google, a los grupos pequeños les será mucho más fácil convocar simpatizantes, cristalizar odios difusos y movilizar fuerzas letales. Esperen a que el mundo entero se pase a la banda ancha. Este servicio de Internet, mucho más variado, revolucionará las tácticas de reclutamiento porque, a pedido, puede traer el video a nuestra computadora y ése es un medio de enorme potencia emocional. ¿Han visto alguno de los videos de reclutamiento de Osama ben Laden? Son muy eficaces y, por banda ancha, llegarán mucho mejor a la audiencia deseada".
Esto no significa, en absoluto, que los norteamericanos tenemos que hacer lo que el mundo quiere, sino que debemos tomarlo en serio y saber escucharlo. Wright sostiene que Estados Unidos "tiene que afanarse aún más por tender puentes" porque, librada la informática a sus propios medios, a cada grupo pequeño le resultará mucho más fácil construirse su ínsula de Barataria. Y estas ínsulas, aunque hoy no parezcan importantes o poderosas, podrán afectarnos más.






