
Guido Forcieri, un aliado de Boudou que ahora debe responder por sus negocios ante la Justicia
Actual representante del país ante el Banco Mundial, fue funcionario de Economía y la Anses, y socio del vicepresidente en varias empresas
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"Está muy asustado, por eso no viene al país. Cree que lo pueden detener." Esta descripción se puede escuchar en la City porteña sobre César Guido Forcieri, ex jefe de asesores del Ministerio de Economía cuando su titular era Amado Boudou, y actual representante de la Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Chile y Perú ante el Banco Mundial, donde sus problemas con la Justicia de su país ya le están causando cortocircuitos: según se comenta, estaría en marcha una auditoría del área de Transparencia del organismo internacional sobre su joven funcionario.
No es descabellado el "miedo" de Forcieri. El juez federal Ariel Lijo lo imputó en la causa Ciccone, en la que ya está procesado el vicepresidente, y lo llamó a prestar declaración indagatoria. Pero Forcieri no se presentó. El 22 de junio pasado se bajó de un avión que viajaba de Washington a Buenos Aires, en Dallas, Texas, y se volvió a Estados Unidos. La justificación oficial fue que había tareas que lo retenían en Washington. Lo cierto es que, según fuentes cercanas a la causa, en cuanto termine la feria judicial el juez Lijo lo convocará a declarar el 12 de agosto (será declarado prófugo si no lo hace), y todo en la marcha de la investigación hace pensar que su destino será también el procesamiento.
De perfil bajísimo -ninguna de las fuentes consultadas recuerda su paso por el Ministerio de Economía o por la Anses, donde se desempeñó durante largos años-, Forcieri representa, con su veloz ascenso profesional y su participación en sociedades empresariales, toda una modalidad de vinculación de Boudou con su entorno y su forma de hacer negocios desde el poder.
Mientras varias personas que estuvieron en contacto con Boudou y su socio José María Núñez Carmona cuando vivían en Mar del Plata expresaron temor a brindar información sobre ellos ("Son tipos muy picantes", dijo alguien que intentó hacer negocios con ambos), y lo mismo hicieron algunos funcionarios kirchneristas, el ministro de Economía, Axel Kicillof, tiene a Forcieri en la mira, con la idea de desplazarlo de su cargo en cuanto sea posible.
Da la impresión, incluso, de que en el propio entorno de Boudou hay quienes se están alejando de él. Allí, el ambiente está "caldeado", según describió una fuente muy allegada a Juan Zabaleta, actual secretario administrativo del Senado y operador político del vicepresidente. "Juanchi hará como dos años que no tiene contacto con Forcieri. Igualmente nunca tuvieron mucha relación, ya que Guido es un técnico en temas financieros y Zabaleta es un político", sostuvo la fuente.
A pesar de los esfuerzos de este diario por comunicarse con Forcieri, resultó imposible: en su despacho del Banco Mundial atiende su asistente personal, una joven muy amable y con acento porteño, pero Forcieri nunca devolvió las llamadas ni los correos electrónicos.
Carrera meteórica
Forcieri, de 34 años, nació el 15 de mayo de 1980, estudió en el Colegio Lasalle y luego cursó abogacía con Núñez Carmona en la UADE -quien incluso le pagó sus estudios-, es magíster en Finanzas del CEMA y realizó cursos en Georgetown, Estados Unidos. En Buenos Aires, vivía en el barrio de Retiro. Desde 2006 hasta 2010 ocupó varios cargos de relevancia en la Anses, en las áreas de Legales y Finanzas.
Así, en septiembre de 2006 fue nombrado analista legal, cargo que ejerció hasta julio de 2008. De allí pasó a ser coordinador legal, lo que implicaba asesorar y realizar el control administrativo y técnico de los expedientes. En marzo de 2009 ya era gerente de Enlace, donde debía estructurar productos y planes de financiamiento para economías regionales y sectores sociales. También armar productos financieros para obras de infraestructura nacional. Mientras tanto, asesoraba al director ejecutivo de la Anses en la gestión de política y estratégica de activos financieros, el vínculo con entidades cotizantes y organismos públicos. Además, era apoderado del organismo.
A su vez, la asamblea de accionistas del Grupo Financiero Galicia lo incorporó como director independiente a moción de la Anses hasta febrero de 2013. Y en el mismo período habría sido director titular de Quickfood SA, una compañía de cotización pública en la que el Sistema Integrado Previsional Argentino posee una participación.
Cuando Amado Boudou fue elegido vicepresidente, Forcieri quedó en la Subsecretaría de Servicios Financieros. La renuncia a ese cargo se formalizó en el Boletín Oficial el 3 de octubre de 2012. Y estrenó su puesto en el Banco Mundial el 12 de octubre, durante la jornada inaugural del XXVI Asamblea Anual del organismo, que se realizó en Tokio, Japón. En esa oportunidad también participó otro amigo de Boudou, Sergio Chodos, como director ante el Fondo Monetario Internacional. Por otra parte, fuentes de la Anses aseguraron que un hermano de Forcieri, Francisco, revistaría en el área de Contrataciones de la Anses.
Sociedades bajo sospecha
Lo más llamativo de su trayectoria son sus sociedades con Boudou y Núñez Carmona. Según una denuncia de la diputada Elisa Carrió y del legislador Maximiliano Ferraro ante el fiscal de Control Administrativo de la Oficina Anticorrupción en septiembre de 2005 constituyó la sociedad Action Media, unos pocos años después creó Rock Arena y Rock Argentina. Para ellas habría obtenido préstamos del Banco Macro. Según la denuncia, "tanto la sociedad Rock Argentina SA y Action Media SA son presididas por Juan Carlos López, quien también preside Inversiones Inmobiliarias Aspen SA, sociedad de propiedad, en un 50%, de Boudou". Por otra parte, ambos dirigentes de la Coalición Cívica afirmaron que esa información surge "conforme de la compulsa de las declaraciones juradas que han sido presentadas por Boudou" desde que era "ministro de Economía a la actualidad".
Además, fue socio de Boudou en las empresas Petro de la costa y GNC de la costa, para explotar estaciones de servicio en una zona en la que estaba previsto construir una terminal de ómnibus. Allí, su lugar en la sociedad como presidente lo ocupó Núñez Carmona.
A pesar de sus antecedentes comerciales privados y en la función pública, Forcieri no es reconocido como un hombre de trayectoria en el círculo de las finanzas y en la Anses tampoco registran muchos recuerdos sobre él. Apenas lo pueden evocar como un chico callado, de perfil bajo y "muy obediente".
Como "muy obediente" coinciden en describirlo en Mar del Plata. Aseguran, además, que era "el che pibe de Núñez Carmona". Por eso ahora están asombrados por su ascenso tan vertiginoso.
Ahora tiene miedo, dicen. La pregunta que se impone es a qué le teme. ¿A la cárcel, a ser víctima de una venganza o a la falta de convicción sobre si se va a mantener fiel a su jefe Boudou hasta el final? La gran escritora belga Margarite Yourcenar definió al tiempo como un "gran escultor". También es el que siempre tiene la última palabra.






