
Historia de la brea y el científico paciente
Todo experimento científico es la cacería de un secreto. Para ser un hombre de ciencia hace falta ser un cazador perseverante, que tiende su trampa y se sienta a ver lo que ocurre. Vamos a hablar del físico Thomas Parnell y del experimento científico más largo del mundo.
Parnell quiere demostrar que existen líquidos tan viscosos que parecen sólidos. Calentó brea, la colocó en un embudo y se sentó a esperar la caída de las gotas. Desde 1927 hasta hoy cayeron ocho. El físico murió sin llegar a ver a ninguna de ellas. El profesor John Mainstone continuó la experiencia. El proyecto se mudó de Australia a Dublín. Por fin, este año, y con la ayuda de una cámara, pudieron ver caer una gota más.
"En eso consiste el experimento más largo del mundo: esperar y observar", dijo Mainstone. Todo científico tiene que tener la paciencia del monje zen o del alquimista. Algo difícil de entender en estos tiempos de dictadura de la novedad, en los que el lector espera un descubrimiento crucial para la humanidad, cada mañana. Pero sólo son caramelos del saber, comida rápida de la sabiduría.







