
Hoy, Nacha Guevara
Diego Sehinkman Para LA NACION
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Nacha: (Se descuelga la cartera y se acomoda.) ¿Sabe lo que me dijo el taxista que me trajo? "¡Qué rubro difícil el de ustedes los artistas, eh! ¡Es muy inestable! Un día están en la buena... y otro día están en política".
Terapeuta: (Se ríe.)
N: (Suspiro novelesco.) ¡Ay, ay, ay... en la que me metí! Pero bueno. Estoy feliz de haber aceptado. (Mira el techo, como recordando). ¿Sabe? Ser transgresora en los 60 era estar en el Di Tella, donde la transgresión era hacer cosas prohibidas y que la gente pensara que una estaba un poco piantada. (Mira al terapeuta y se ríe.)... Y en el 2009, todo eso... lo da el ser kirchnerista".
T: ... Veo que se lo toma con humor...
N: (Voz compungida novelesca.) Y... Son 40 años de carrera. Si no me tomo con humor las críticas... Aunque algunas son tan hirientes... ¿Vio que algunos dicen que el Gobierno me quiere usar porque yo estoy haciendo el musical Eva , y que eso, subliminalmente, puede atraer votos?
T: ... Ajá ...
N: El otro día, en el teatro, escucho que una vestuarista le dice en voz baja a un boletero: "Lo raro de la política argentina no es que una actriz que imita a Eva sea candidata. (Se le corta la voz.) Lo raro es que Evita murió apenas a los 33 años, ¡y la señora que la imita tiene 68!"
T: ...
N: Pero bueno. Lo de la edad también me lo tomo con humor. Bah, trato. (Se encoge de hombros.) No solamente en el año 74. Ahora también me persigue la Triple A: Arrugas, Alopecia, Arañitas...
T: ... Exiliarse del reloj es más difícil...
N: Y por eso acepté la candidatura. Los desafíos rejuvenecen. Y hubo dos argumentos que me decidieron. El primero es que quisiera recuperar mis ideales de juventud y meterme en política para ayudar a la gente...
T: Ajá... ¿Y el segundo?
N: (Inspira profundo.) Una charla con mi amigo Scioli, que me dijo: "Vos que sos vegetariana hace 35 años, metete de diputada. Vas a ver lo que es una "dieta".
T: ...
N: (Excitada, como contando un secreto.) ¡Ya la fui a ver a Cristina! ¡Nos entendimos en un segundo! Me dijo: "Vos te tocaste y te arreglaste. Yo me toqué y me arreglé. La frase de Borges quedó vieja: ¡Los peronistas ya no somos incorregibles!" (Se ríe.)
T: ...
N: Ella me dijo que era fanática mía y que a veces, después de una copa de vino, le cantaba a Néstor: -Perdón, así no puedo- (Se levanta del diván, se aclara la garganta y canta.) "Si te quiero es porque sooos, mi amor, mi cómplice y todo... y en el sillón de Rivadavia codo a codo... somos mucho más que dooooos"... (Se escuchan golpes en la pared.)
T: Es el vecino... Tiene un bebé de un mes.
N: Perdón. (Suspira.) Es que estoy entusiasmada. Eso sí. Le dije a Cristina que aceptar me costó. Porque cuando Scioli me acercó el libro y lo leí, tuve muchas dudas. Es el papel más difícil de mi vida. Tengo que interpretar a una candidata a diputada, que tiene que decirle a la gente que si no la votan, el país vuelve al caos del 2001...
T: La noto convencida. Sin dudas y sin grandes angustias con la decisión.
N: ...
T: Tal vez para terminar de acomodar sus ideas -y no se lo digo irónicamente- le venga mejor el viaje a La Polinesia que una sesión...
N: (Se pone seria.) No. Espere. Hay algo que sí me angustia. Yo ya estuve en la función pública. Fue en 2004. Estuve a cargo del Fondo Nacional de las Artes. A los dos meses me fui frustrada, sintiendo que habían usado mi imagen. No pude hacer nada. Fue imposible. Me acuerdo del primer día. Llegué, junté al personal y le dije: "Yo quiero que ustedes y yo, juntos, llevemos el arte a la calle. Y para eso tengo un lema: "Seamos realistas, soñemos lo imposible".
T: ¿Y qué le contestaron?
N: "Soñemos lo imposible: presupuesto para un pote de témpera". Fue muy frustrante para mí... Y tengo miedo de volver a pasar por lo mismo...
T: ... Al fin se da permiso para exteriorizar sus temores... Nacha, ¿qué es lo que la angustia?
N: (Inspira profundo.) Yo ingenua no soy. Sé que no me estoy incorporando a un éxito de Broadway que va a estar toda la vida en cartel... (Mira seria al terapeuta.) Hay algo que no le conté. Con Cristina hubo un momento tenso. Porque ella se sacó el pañuelo, me mostró el cuello y me dijo "¿Ves? Es acá. ¿Para vos, esto, se puede estirar?"
T: ...
N: ... Y yo pensé: "esto se estira hasta el 2011. Después no creo".
T: Dejamos acá.





