India, potencia del software
Por Eitel H. Lauría Para LA NACION
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El centro mundial de la alta tecnología es el mítico Silicon Valley, ubicado en California, al sur de San Francisco. En él tienen su sede no menos de 6000 compañías de electrónica y software , entre ellas muchas de las más importantes, como Intel, Cisco Systems y Sun Microsystems. Con una cantidad casi inigualada de jóvenes científícos e ingenieros muy calificados, Silicon Valley ha liderado con sus innumerables innovaciones tecnológicas el boom de la alta tecnología en las últimas décadas.
La imagen de Silicon Valley ha suscitado en diversos lugares del mundo la aparición de centros de concentración empresarial y profesional en el área de la alta tecnología. Es particularmente interesante el caso de Bangalore, en la India.
La India está impulsando desde hace algunas décadas una industria del software de excelente nivel. Según un estudio de la Universidad Carnegie Mellon, siete de las primeras doce empresas que producen software de alta calidad en el mundo están radicadas en ese país. Además, el gobierno, juntamente con varias compañías locales, ha creado el Instituto de Calidad del Software Watts Humphrey, en el Software Technology Park, sito en Chennai. El nombre del instituto rinde homenaje a un ingeniero de IBM que diseñó numerosas herramientas para mejorar la calidad del software , empleadas con mayor asiduidad en las compañías indias que en las estadounidenses.
La aplicación de esas herramientas ha permitido bajar el nivel de errores de programación a cinco errores por cien mil líneas de código, cuando, según la Universidad Carnegie Mellon, en el software producido en Estados Unidos el nivel es de no menos de cinco errores cada mil líneas de código. El tema de la calidad del software es de suma importancia, dado que la detección y corrección de errores es muy costosa y, además, los daños ocasionados por mal funcionamiento de los sistemas han producido pérdidas del orden de miles de millones de dólares. En la India estos problemas han sido debidamente considerados y los resultados son elocuentes.
Bangalore, en el estado de Karnataka, en el sur de la India, se ha constituido en el centro más importante de producción de software del país. Algunas de las empresas situadas en la zona, como Wipro Technologies e Infosys Technologies, ya ocupan un lugar en el mercado mundial por el volumen y la calidad del software que producen. La mayoría de esas empresas se iniciaron como proveedoras de líneas de código, es decir, productoras de programas de computación para las grandes compañías del área. No obstante, en los últimos años se ha iniciado en algunas de ellas una evolución tendiente a convertirlas en jugadoras internacionales con capacidad para producir soluciones integrales en tecnología de la información. Esto significa asesorar en materia de estrategia organizativa y diseñar e instalar sistemas de información. De continuar la tendencia, las más importantes empresas de software de la India pueden transformarse en líderes mundiales en competencia con las grandes compañías occidentales.
Ejemplo para la Argentina
El panorama muy brevemente descripto indica que la India ha alcanzado un encomiable nivel en materia de industria del soft ware . Cabe preguntarse cuáles son las causas que explican ese surgimiento.
En el año 2000, la población de la India superó los 1000 millones de habitantes, y en 1998, el producto bruto per cápita era de 440 dólares, una cifra indicadora de un bajísimo nivel medio de vida. Además, como es de público conocimiento, la historia de la India independiente, desde 1947, es un rosario de difíciles y críticos problemas internos e internacionales. Por otra parte, se atribuye a Jawaharlal Nehru, primer ministro desde 1947 hasta 1964, el siguiente dicho: "La India es un país demasiado pobre para darse el lujo de no tener ciencia".
De ahí que, a pesar de las condiciones de vida imperantes, hayan surgido en la India algunos excelentes centros de investigación científica y se hayan creado institutos tecnológicos de primer nivel, cuyos egresados en varios casos han alcanzado las las más altas posiciones en empresas estadounidenses y multinaciones.
El caso merece un análisis profundo en países como la Argentina, que no logran establecer un perfil y una imagen de país pujante en ciencia y tecnología, a pesar de acreditar mejores niveles medios educativos y de registrar en su historia algunas actividades y personalidades científicas de alta jerarquía.





