
Intelectuales e inconformismo
En Pasiones argentinas (Edhasa), Alejandro Grimson reúne artículos de distintos autores sobre aspectos diversos de la política y la cultura en Brasil y la Argentina. En el fragmento que ofrecemos aquí, Pablo Semán, Bernardo Lewgoy y Silvina Merenson analizan la influencia que los intelectuales de masas ejercen sobre la opinión pública de ambos países
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Dirigido hacia las clases medias de la Argentina y Brasil se encuentra un conjunto de discursos que, dadas sus repercusiones de público son, seguramente, tenidos en cuenta a la hora de pensar e imaginar la Nación. No sabemos hasta dónde superan en influencia a la educación escolar, la política partidaria, o al discurso estatal, pero sabemos que compite con ellos y sabemos que es referido y preferido y por ello puede ser analizado como un discurso estratégico en la producción de las percepciones de la nación y en las formas nacionalmente diferenciadas de articular esa percepción. ¿Cuáles son estos discursos? En el caso argentino es el propuesto por la literatura histórica de masas, el de los libros que durante los últimos cinco años han ocupado la lista de best sellers y cuyos autores son referentes de opiniones políticas generales que se enuncian desde al ámbito más amplio de la cultura. En el caso brasileño se encuentran los columnistas de periódicosy programas televisivos que, desde una posición extrapartidaria pero no desprovista de compromisos ideológicos, intentan orientar a la opinión acerca del estado de cosas del país. Llamaremos a los productores de estos discursos intelectuales de masas.
La diversidad de los formatos (columnas periodísticas vs. libros), la imposibilidad de encontrar en Brasil historiadores análogos a los argentinos no debe desorientarnos acerca de la invalidez de la comparación. Hay más semejanzas que diferencias cuando se examinan las proveniencias y trayectorias de los intelectuales de masas: los columnistas brasileños, como los escritores argentinos de versiones de la historia de masas, son mediáticos; los columnistas brasileños provienen del ámbito de la cultura, como los argentinos. [...] describen y prescriben la nación para públicos igualmente amplios y con repercusiones siempre amplias, generadoras de una demanda específica.
Pero si en ese papel se asemejan, se diferencian nítidamente por la forma en que desempeñan esa función. Como veremos en lo que sigue, los intelectuales de masas brasileños, desde muy diversas posiciones ideológicas, promueven la destradicionalización como modo de superación de las injusticias y frustraciones históricas del país. Para los intelectuales de masas argentinos la superación de lo que para ellos es la decadencia y el estancamiento será el resultado de una operación de "re-tradicionalización". [...]
Desde hace unos años el gusto de los lectores consagra como best seller una serie de libros que tiene como centro exclusivo o parcial la historia nacional o las formas de ser de los argentinos, considerando el peso del pasado en relación con el presente nacional. Refiriendo el pasado como causa o augurio se encuentran los dos tomos de Argentinos y ADN. Mapa genético de los defectos argentinos , de Jorge Lanata, y los dos tomos de Los mitos de la historia argentina , de Felipe Pigna. Tal como definiremos este conjunto más adelante, también puede incluirse en la lista El atroz encanto de ser argentinos y ¿Qué hacer? , de Marcos Aguinis; No somos tan buena gente. Un retrato de la clase media argentina , Tocar fondo. La clase media argentina en crisis , Hecha la ley, hecha la trampa. Transgredir las propias reglas: una adicción argentina , de José Abadi y Diego Mileo. A ellos habría que agregar El pelotudo argentino , de Mario Kostzer, o Vida, pasión y desventuras de un industrial. La historia de Gatic Sociedad Anónima. La historia de un país , de Eduardo Bakchellian. En todos estos libros se puede observar una sistemática tarea de diagnosis de la actualidad angustiante de la Argentina a la luz de una narración que pretende revelar y sintetizar el pasado nacional como una de sus causas.
La profusión y popularidad de estos títulos ha ocasionado la reacción de autores académicos como Tulio Halperín Donghi, Mirta Lobato, Luis Alberto Romero, Hilda Sabato y Beatriz Sarlo. La mayor parte de los análisis y observaciones efectuadas desde el medio académico, que sintomáticamente han estado dirigidas a un subconjunto específico de autores y libros dentro de los ya enumerados, ha señalado con justicia, y mayor vehemencia aún, las limitaciones historiográficas de esas obras, subrayando su preocupante tendencia a reponer líneas de confrontación facciosa que el progreso político de la Argentina debería superar. Sin embargo, al acompañar los argumentos de esa crítica hemos encontrado un obstáculo que se constituye en el punto de partida de nuestro análisis: resulta limitado considerar el fenómeno representado por la circulación de esta literatura con recurso exclusivo a criterios de corrección historiográfica. Ese análisis no permite comprender del todo cuál es el lugar que ocupan en la conformación de la imaginación social y política contemporánea, cuestión que también preocupa a los críticos dado que ellos mismos señalan el papel "reaccionario" que pueden tener estos libros respecto de ideales de evolución política. [...]
En Brasil
A partir de los años 1980, la prensa brasileña fue, más que la literatura, el cine o las artes plásticas, el espacio en que los elementos formadores de las mitologías nacionales encontraron nuevas condiciones de reapropiación reflexiva y manipulación política. Las narrativas de la nación tuvieron su momento privilegiado en debates cuyo epicentro fue económico, en editoriales, columnas de debates y en el sector noble de la prensa escrita. La interacción con la televisión condicionó una nueva relación con la producción de imaginarios y mitologías nacionales. A cuenta de esta relación puede computarse lo que sucede en las organizaciones Globo, 48 por ejemplo, que enrolan en sus filas a dos de los más influyentes articulistas: Arnaldo Jabor y Luiz Fernando Veríssimo, que son representativos de la gran división entre cultura neoliberal y construcción de la ciudadanía, en la que se juega el debate sobre la Nación a partir de la Constituyente de 1988.
No es casualidad que Jabor encarna el rechazo de la política en nombre de la economía y del estatismo. Arnaldo Jabor y Luiz Fernando Veríssimo, columnistas de O Globo , ejemplifican posiciones que, no siendo partidarias, se instalan en lugares a partir de los cuales las narrativas de la Nación (socialdemócratas y "petistas") son posibles: el lugar del elogio de la modernidad tecno-económica cuyo enemigo es el "atraso" (Jabor) y el lugar de la crítica a la desigualdad social que no identifica la brasilidad con trazos negativos sino, específicamente, la resistencia de sectores dominantes en aceptar reformas (Veríssimo). Tanto Arnaldo Jabor como Luiz Fernando Veríssimo, los intelectuales de masas que hemos escogido como ejemplo de la situación brasileña, encarnan una reflexión ácida y crítica sobre el pasado brasileño. Para ambos, el pasado es el antecedente necesario, macizo y deplorable del presente: sólo su denuncia y, especialmente, la denuncia de su presencia insidiosa en las explicaciones del presente o en las utopías optimistas, permitiría superar el estado de cosas negativo que presenta Brasil, cualquiera sea la vara con que se mida su progreso. [...]
Al margen de los partidos
Los intelectuales de masas, como hemos visto, constituyen algo así como la voz del inconformismo político permanente de las clases medias. Movilizan todo el consenso posible con posiciones cercanas a algunas dirigencias políticas pero, al mismo tiempo, activan un plus de diferenciación que las deja al margen de cualquier captura partidaria. Desde estas posiciones elaboradas y estilizadas se plantean relaciones contrastantes con el pasado nacional y definiciones diferenciadas de la sociedad y la experiencia nacional. Todos los intelectuales son inconformistas, pero lo son de formas muy diferentes. Los intelectuales de masas brasileños rechazan el mito del progreso acuñado por las elites y muchas veces "ingenuamente retomado" por diversos grupos sociales. Para que el progreso sea posible, es necesario denunciar la inevitabilidad que se le atribuye y dejar, entonces, de soñar. [...]
El caso de los intelectuales argentinos contrasta en su conjunto con el de los brasileños. Si por un lado sostienen que el problema del país es la falta de síntesis de su pasado, por otro producen los actos concretos por los que esta fijación se reproduce: los intelectuales argentinos, divididos profundamente por cuestiones como las de la oposición al neoliberalismo para algunos, al populismo para otros, coinciden en la necesidad y en la posibilidad de retornar al pasado para encontrar los ejemplos y aun el camino de las virtudes del que el país se extravió de forma imperdonable. [...] No puede ignorarse la concomitancia temporal entre el surgimiento de este género de libros y el proceso social más amplio. No está de más recordar que a fines de 2001 las clases medias ocuparon un lugar de privilegio en el escenario político debido al protagonismo que tuvieron en una serie de hechos en los que cuestionaron el ejercicio de representación política que desarrollaron varios equipos dirigentes. Conviene además rememorar que no sólo se trató del "cacerolazo", o de las diversas protestas de sectores perjudicados por el abrupto cambio de pautas monetarias y financieras que muchas veces implicó confiscaciones que irritaron los ánimos de la población. Se trata, también, de hechos que de cierta forma anticipaban esa posibilidad, como el voto en blanco que alcanzó masividad en las zonas en las que se concentran variados segmentos de las clases medias. Frente a las tentativas analíticas de otorgarle un único sentido a este proceso, se ha señalado que ése fue un momento en el que confluyeron varias expresiones de protesta que implicaban una polisemia constitutiva del fenómeno (Schilaggi, 2003). En este contexto, entendemos que una de las claves de interpretación de la relación entre la circulación de la literatura que analizamos y el proceso más amplio es la siguiente: la literatura político-histórica de masas, su producción y su lectura, pueden ser comprendidas como una de las formas a través de las cuales las clases medias se inscriben en un proceso en el que el malestar y la perplejidad se fueron articulando políticamente y tomando facciones específicas a lo largo del tiempo y de un proceso de puesta en público. En relación con ese contexto histórico y en interrelación con el resto de la dinámica política del país, estos libros y las corrientes de opinión general pueden ser concebidos como un proceso de reelaboración de las categorías de las clases medias, de un movimiento que cuestiona y recompone creencias básicas de los sujetos en relación con el orden político y, más aún, en relación con la identidad nacional, con la propia existencia e inserción del país en el espacio y el tiempo histórico. Todo este movimiento se realiza con la particularidad de un retorno al pasado y a divisiones históricas que manifiestan una vitalidad no sospechada, aunque no necesariamente irreductible. Autores y lectores pivotan entre la superación y la afirmación transformada de viejas fronteras de la política.





