
Internet busca un santo patrono
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LONDRES (The Economist).- A diferencia de la beatificación y la canonización, sujetas a normas claramente establecidas, la asignación de santos patronos a actividades específicas es un tanto fortuita. Muy pocos, poquísimos, han sido nombrados oficialmente por el papa. En 1921 las telecomunicaciones se pusieron bajo el patronato de San Gabriel Arcángel y en 1958 Santa Clara de Asís, a la que atribuían el don de ver y oír hechos distantes, fue declarada patrona de la televisión. De este modo, santos que vivieron muchos siglos atrás quedaron asociados a invenciones bastante más modernas.
No obstante, en la inmensa mayoría de los casos, el nexo entre estos santos y los oficios, profesiones o actividades que patrocinan se reduce a tradiciones derivadas de sus respectivas leyendas. A veces, dichas tradiciones se han extendido para abarcar nuevas tecnologías. Por ejemplo, San José de Copertino, que vivió en el siglo XVII, devino en patrono de los aviadores y astronautas porque, según decían, levitaba al orar. Los patronos de los fotógrafos, motociclistas y radiólogos se eligieron de manera similar.
Con el auge de Internet, surgieron varios candidatos a protectores de sus usuarios. Internet es un instrumento poderoso para difundir la palabra y suscitar el apoyo a un causa determinada. Pero también es un lugar donde las verdades a medias pueden asumir rápidamente la condición de hechos. Tal lo ocurrido con San Isidoro, que tantos rumores ha generado en la Web.
Isidoro nació en Sevilla, en el siglo VI, y compiló una especie de enciclopedia en veinte tomos, titulada Las etimologías , que abarcaba una amplia variedad de temas religiosos y seglares. Sus partidarios dicen que fue una temprana base de datos clasificados por categorías, aunque nada confiables. Isidoro es, por tanto, el candidato ideal a santo patrono de Internet.
Devotos y disidentes
Hay quienes discrepan. Para los adeptos a San Pedro Regalado, un franciscano español del siglo XV, la cualidad que define a Internet es su capacidad de borrar distancias, más que su dudosa utilidad como fuente de información. Cuentan que San Pedro se apareció simultáneamente en dos lugares distintos; además, lo tenían por un buen navegante. Sus fieles alegan que esto hace de él un mejor candidato. Otros proponen a Santa Tecla, una virgen y mártir catalana que habría ayudado a quienes padecen problemas de computación.
Pese a los numerosos informes sobre la elección oficial de San Isidoro, el Vaticano todavía no se ha pronunciado por ninguno de estos candidatos.
El que San Isidoro no posea credenciales oficiales no es necesariamente importante, pues la mayoría de los santos patronos nunca fueron designados oficialmente. Si un número suficiente de usuarios de Internet lo adoptan por patrono, de hecho crearán una tradición que no requerirá ninguna decisión de Roma.
Es más, este método electivo concordaría con el modus operandi de Internet, cuyos protocolos y normas no son impuestos desde arriba por un directorio, sino que se dejan librados a la espontaneidad. A menudo, se proponen a la vez varias soluciones alternativas, y competitivas, para un mismo problema, pero si un número suficiente de usuarios apoya una norma en particular, ésta se oficializa (por ejemplo, el protocolo HTTP en que se basa la World Wide Web).
Entonces, ¿qué candidato a santo patrono cuenta con mayor apoyo online ? Una encuesta rápida con el buscador AltaVista, mediante un recuento de las referencias a los candidatos en páginas Web, da una amplia ventaja a San Isidoro, con unas 800 referencias, o sea, diez veces más que San Pedro Regalado o Santa Tecla. Pero su atracción, ¿se extenderá más allá de los primeros adeptos? No olvidemos que, en un tiempo, el navegador de Netscape también absorbió el 80 por ciento del mercado. © La Nación






