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Inversiones que fortalezcan el crecimiento

Alieto Aldo Guadagni
Alieto Aldo Guadagni PARA LA NACION
Fuente: LA NACION
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2 de febrero de 2019  

El crecimiento económico de un país depende de la inversión. Por esta razón, es preocupante observar que nuestras inversiones productivas son escasas, menos del 17 por ciento del PBI. Con esta escasa inversión es difícil tener una economía en expansión, ya que una fracción importante se dedica a cubrir la depreciación del stock previo de capital. Son muchos los países de América Latina con mayores inversiones que nosotros, por lo que no debe sorprender que vengan creciendo desde hace ya varios años mucho más. Citemos a Colombia (25%); Chile y México (22%); Bolivia, Perú y Costa Rica (20%), y Uruguay (19%).

Las inversiones externas orientadas a los sectores productivos son favorables al crecimiento económico de un país, pero su rol en la mayoría de los casos es complementario, nunca sustituto del esfuerzo inversor del propio país.

Hace años que la Argentina no avanza por el sendero del crecimiento económico, dificultando así los esfuerzos para abatir la pobreza y la exclusión social. Nuestro avance económico es uno de los más bajos registrados en la última década en América Latina. No es posible mejorar nuestro avance económico sin aumentar las inversiones de carácter productivo, pero más inversiones no aseguran automáticamente un mayor crecimiento del PBI; además, es necesario que los costos de las inversiones no sean excesivos, superando incluso sus beneficios.

Un ejemplo son las inversiones para expandir la generación de energía eléctrica, ya que los costos de generar energía son pagados por la población, con tarifas altas si se pretende que las tarifas que pagan los consumidores cubran los costos, o con déficit fiscal, que lleva a la emisión monetaria o al endeudamiento del Estado. Es decir que siempre es la gente quien termina pagando los costos. Por esta razón, es esencial definir planes de inversión que tengan la mejor relación beneficio-costo, cuantificando incluso los efectos positivos o negativos que impactan fuera del sistema de precios, es decir, las externalidades.

Tenemos un alto potencial hidroeléctrico sin explotar, que permitiría más que duplicar la actual producción de esta energía limpia. Las posibilidades de generación hidroeléctrica están bien distribuidas regionalmente, ya que se ubican en la zona andina y en la cuenca del Plata. Uno de los mejores proyectos hidroeléctricos del mundo, por su bajo costo por KWh generado, se encuentra en la provincia de Misiones. En la actualidad estamos aprovechando menos de la mitad de nuestro potencial hidroeléctrico.

También existen buenas perspectivas para las nuevas energías renovables, solar y eólica, con un importante aporte a las economías regionales debido a su localización geográfica. Es notable el sostenido descenso en los costos de este tipo de energía debido a los rápidos avances tecnológicos de los últimos años.

Al mismo tiempo, todo indica que en los próximos años seremos un país con abundancia de gas, debido a que ya comenzó el aumento en la producción de no convencionales, principalmente shale gas en Vaca Muerta. Las estimaciones que realizan las autoridades energéticas apuntan a la duplicación de la producción de gas en los próximos cinco años. Tengamos en cuenta que podremos exportar gas a nuestros países vecinos (Chile, Brasil y Uruguay), pero no será tan rentable para nuestra producción de gas el acceso a los grandes mercados mundiales por su lejanía geográfica, a la cual hay que añadir los costos de licuefacción y posteriormente los de gasificación. Esto nos indica que una buena decisión es expandir el mercado interno, por ejemplo, con inversiones en generación de energía eléctrica que utilicen gas.

Para definir un buen programa de inversiones en energía eléctrica, es decir, con mayor diferencia entre beneficios y costos de las inversiones, es esencial prestar atención a los costos de inversión de cada tipo de energía eléctrica, ya que son fundamentales para determinar los niveles tarifarios requeridos para cubrirlos con el esfuerzo de los consumidores, salvo que se pretenda cubrirlos con déficit fiscal.

Según los escenarios energéticos presentados por el entonces Ministerio de Energía y Minería en diciembre del año pasado, las relaciones de costos de inversión por KW son las siguientes, tomando como referencia la energía nuclear, que es la más costosa de todas. El costo de inversión del KW nuclear es 4,8 veces superior al costo eólico y 6,6 veces superior al costo de inversión del ciclo-combinado de gas y del solar fotovoltaico. La comparación de costos con la energía hidroeléctrica depende en cada caso de las características físicas de las obras, pero a título de ejemplo, señalemos que el costo de inversión nuclear por KW es el triple del costo por KW del proyecto hidroeléctrico en la provincia de Misiones. Si incluimos además los costos de operación, también resulta que en todos los casos el KWh generado más costoso es siempre el nuclear.

Nuestro país ocupa un lugar destacado en el mundo en materia nuclear, ya que se han realizado durante muchos años importantes avances en investigación y desarrollo. Por esta razón, es importante fortalecer aún más estos programas tecnológicos que propicia el Estado argentino, ya que es considerable el capital humano acumulado por tantos años en el área nuclear, pero esto no exige realizar inversiones en nuevas centrales nucleares, en las que los costos son mayores que los beneficios.

Los países que logran avanzar económicamente y así mejorar el nivel de vida de su población lo hacen cuidando muy bien la forma de elegir las inversiones de toda su infraestructura, procurando siempre lograr los mejores resultados cuidando sus costos.

Exsecretario de Energía

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