Jorge O´Reilly: de los negocios y la fe a la diplomacia K

Exitoso empresario de Zona Norte, es miembro del Opus Dei y defensor de los "valores tradicionales". Hace unos meses llegó al Gobierno de la mano de Sergio Massa para oficiar de puente, en una gestión no exenta de polémica, en la relación con la Iglesia
Gabriel Sued
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18 de enero de 2009  

Terminaba el festejo que Sergio Massa había organizado en su despacho de la Casa Rosada después de haber jurado, esa tarde, como jefe de Gabinete. Jorge O´Reilly, un empresario con inversiones millonarias en Tigre, municipio del que Massa había sido intendente hasta unas horas antes, tomaba una copa de vino tinto. De pronto, el flamante dueño de casa se le acercó y, con el índice derecho en alto, le dijo: "Desde mañana, te espero a las 10".

Aunque jura que la frase de Massa lo dejó blanco de sorpresa, O´Reilly, de 39 años, no tardó en hacerse notar en el Gobierno: pocos días después de asumir como asesor ad honórem del jefe de Gabinete, propuso, en una reunión reservada en la sede de la Nunciatura Apostólica, correr a Jorge Bergoglio, el presidente del Episcopado, de la relación entre el Gobierno y el Vaticano.

El episodio pronto se convirtió en escándalo y se hizo conocido en la Casa Rosada, donde O´Reilly sonó como candidato de Massa para ocupar la embajada argentina en la Santa Sede, luego cubierta por Juan Pablo Cafiero. Y también en el mundo eclesial, donde dos voces aseguraron a LA NACION que, en realidad, se trató de la "autopostulación" de un "personaje de segunda", alentada por "un sector conservador" de la Iglesia.

Con la misma rapidez crecieron los interrogantes sobre el protagonista del incidente: ¿Quién era O´Reilly? ¿Cuáles eran sus negocios? ¿Por qué se había ganado la confianza del jefe de Gabinete? ¿Cuáles eran sus vínculos con la Iglesia? ¿Cuál iba a hacer la tarea en el Gobierno de un hombre que se define como "un queso total" para la política?

Cinco meses después de su designación, muchas de esas preguntas siguen como incógnitas. Otras encontraron respuestas que muestran a O´Reilly como un bicho raro dentro del ecosistema kirchnerista, al que no pocos funcionarios miran con desprecio.

Quizás a alguno de los más veteranos se lo cruzó hace mucho tiempo: con sólo cuatro años, estuvo en la asunción del "Tío" Héctor Cámpora, en 1973. Lo llevaron a ver al presidente que dejaba el cargo, el dictador Alejandro Lanusse, tío de su mamá.

Nacido en La Horqueta, San Isidro, el 16 de febrero de 1969, O´Reilly estudió en el Colegio Cardenal Newman, se recibió de abogado en la Universidad Católica y jugó al rugby en la primera del CASI. Desde 1996 es dueño de Emprendimientos Inmobiliarios De Interés Común (Eidico), una de las mayores desarrolladoras de countries del país, con construcciones por más de 400 millones de dólares y unas 15.000 viviendas, la mayoría en Zona Norte. También es socio de Lo Jack y de Nieves de Chapelco, que explota el centro de esquí de Neuquén. El resto de su patrimonio no se conoce en detalle: al cierre de esta nota, llevaba cuatro meses de retraso en la presentación de su declaración jurada.

Padre de cinco mujeres y de un varón, O´Reilly es supernumerario del Opus Dei. Con un grupo de matrimonios amigos formó una organización para dar respuesta al "declinamiento ético y cultural del país", según lo expuso en un seminario en Washington, en 2007. Con ellos, estudia un sistema de educación alternativo para inculcar a los chicos "valores culturales tradicionales".

El restablecimiento de la relación con la Iglesia fue la primera propuesta que O´Reilly le llevó a Massa. Hoy va cada vez menos a la Casa Rosada y se ocupa de mediar con el mundo empresario, por pedido de su jefe.

El vínculo entre ellos nació en 2000, cuando Massa era diputado provincial. Se conocieron en un festival folclórico en Tigre, en el que O´Reilly había ido a tocar con su grupo, "Los Isleños". Los presentó el actual jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Unos días después, O´Reilly consiguió que su nuevo amigo interviniera en favor de Eidico para destrabar un trámite que se demoraba en la administración bonaerense. Aunque se habían visto poco desde entonces, en 2003, cuando estaba al frente de la Anses, Massa le propuso que fuera su candidato a intendente de Tigre. No logró convencerlo.

Cuando llegó a la Casa Rosada, Massa enseguida pensó en O´Reilly. "Me parece bien que las personas que tienen éxito en el sector privado se involucren en lo público", explica el jefe de Gabinete, que niega que haya propuesto a su asesor como embajador en el Vaticano. "Con Sergio compartimos el pragmatismo", dice el dueño de Eidico, un hombre de trato amable y distendido, de ojos claros y prolija raya al costado, con la imagen pulcra del galán de la muñeca Barbie. El empresario evita definirse como kirchnerista o antikirchnerista, pero admite que hay muchas cosas del Gobierno que no comparte. "De todos modos, si puedo colaborar en algo y hacer las cosas bien?"

El líder del gremio de los trabajadores del tabaco, Roberto Digón, piensa que la República debería prescindir de los servicios de O´Reilly: en diciembre, lo acusó de haber "operado en favor de las multinacionales" en las negociaciones para la nueva ley del Fondo Especial del Tabaco.

Bergoglio, Baseotto y Casaretto

No fue el único problema terrenal de sus primeros pasos en la función pública. Un funcionario y un párroco que conocen en detalle la interna de la Iglesia confirmaron a LA NACION el embate de O´Reilly contra Bergoglio. "Sólo sugerí que la relación entre el Vaticano y el Estado argentino se canalizara por medio de la Nunciatura y no del Episcopado", dice él. "Respeto a Bergoglio, a quien considero un hombre inteligente y preparado", aclara.

O´Reilly tiene buena relación con muchos miembros de la Iglesia, entre ellos, el ex obispo castrense Antonio Baseotto, que en febrero de 2005 sugirió "tirar al mar atado a una piedra" al entonces ministro de Salud, Ginés González García, que se había manifestado en público en favor de la despenalización del aborto. Pero también con el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, referente del ala progresista del clero. Aunque siempre fue religioso, su vínculo con Dios cambió hace seis años, cuando se sumó al Opus Dei, luego de haber vivido durante 20 días en una residencia de la institución, en Navarra. Sin escaparle a la polémica, reconoce que en las misas prefiere el latín y el canto gregoriano.

Como pasó con su actual jefe en la política, en los últimos años O´Reilly se convirtió en un exponente de empresario joven, exitoso y emprendedor. Con Eidico inauguró un sistema de financiamiento, un cooperativismo aggiornado , que revolucionó el mercado: la empresa no vende las viviendas terminadas, sino que proyecta la construcción de un barrio y busca a los interesados en comprar todas las casas que se construirán ahí. Mes a mes, los "consumidores finales" depositan dinero en un fideicomiso para solventar las obras. La empresa cobra honorarios fijos que surgen del precio final de las viviendas.

La modalidad enseguida ganó adeptos y los barrios se multiplicaron. El primero fue Santa María, ubicado en Rincón de Milberg, donde O´Reilly vive con su familia. En total, construyó 41, entre ellos, San Benito, en homenaje al papa Benedicto XVI. "Los countries significan un retroceso social. Pero son una reacción de la gente que se organiza para solucionar problemas que el Estado no resuelve", dice.

Con el crecimiento también llegaron los problemas. En 2007, el subsecretario de Ingresos Públicos bonaerense, Santiago Montoya, anunció que habían encontrado en barrios de Eidico 110.000 metros cuadrados de construcciones no declaradas, por un valor estimado de 100 millones de pesos. Según dijo entonces O´Reilly, en Catastro estaban los planos nuevos, con las viviendas declaradas, a la espera de su aprobación.

En noviembre, la Legislatura de Chubut abrió una investigación a partir de una denuncia del radical Carlos Lorenzo, que acusó a Eidico de vender tierras fiscales en la zona del Lago Cholila. "Compran tierras baratas y después las revenden. Están vendiendo 100 lotes a 40.000 dólares cada uno", dijo el legislador. En realidad, la empresa compró los derechos de las tierras a las familias a las que el Estado provincial les había reconocido la propiedad hace muchos años.

El tropiezo más reciente se produjo en Punta del Este. El mes pasado, Eidico debió suspender la construcción de un barrio que proyectaba en José Ignacio ante la oposición de varios vecinos famosos: Gustavo Ceratti, Mirtha Legrand y Shakira se quejaron por los posibles daños ambientales de la obra.

Los que conocen de verdad a O´Reilly aseguran que los contratiempos no van a quitarle las ganas. "Es un tipo super emprendedor, que si piensa A, hace A", contó Juan Victorica, ex compañero del CASI, que lo define como "un tercera línea muy aguerrido, que llegaba primero a los entrenamientos". En San Isidro todavía recuerdan un clásico contra el SIC en el que O´Reilly salió en camilla luego de tirarse de cabeza debajo de un scrum .

Lejos de las polémicas, el empresario descansa en su casa del barrio Miralejos, en San Martín de los Andes, donde suelen pasar temporadas monjas y curas, a los que invita a dar misa en el oratorio que construyó allí. Este verano hay ahí un grupo de amigos y amigas de sus hijas mayores, para los que organiza fogones y cabalgatas. "Hay que mostrarles a los chicos que hay cosas mejores que estar de boliche en boliche", se entusiasma.

No sabe cuánto va a durar su aventura en el Gobierno, pero le dice a sus íntimos que no le preocupa, que con la reconciliación del Gobierno y la Iglesia su misión está cumplida.

Quién es

Nombre y apellido:

Jorge O´Reilly

Edad:

39

Los primeros años:

Jorge O´Reilly nació en San Isidro, en 1969, asistió al Colegio Cardenal Newman, jugó al rugby en la primera del CASI y estudió derecho en la Universidad Católica Argentina (UCA) antes de realizar estudios de posgrado en el exterior.

De los negocios a la política:

En 1996 creó Eidico, una de las principales desarrolladoras de countries del país, y el año pasado se convirtió en asesor ad honórem del jefe de Gabinete, Sergio Massa. Está casado con Marcela Beccar Varela y es padre de seis hijos.

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