Juicio por jurados, una modalidad que se extiende
Con los límites que establecen las distintas legislaciones provinciales, el juicio por jurados para las causas penales es una realidad que va tomando cuerpo y se va extendiendo a diversas jurisdicciones. Este fenómeno es imparable y más provincias argentinas se sumarán a este tipo de enjuiciamiento.
El abogado rafaelino Rodolfo Zehnder, quien recientemente se doctoró en Ciencias Jurídicas en la Universidad Católica de Santa Fe, eligió justamente para su tesis doctoral el tema “selección de los miembros del jurado”, bajo la dirección de Marco Antonio Terragni.
Zehnder, miembro de la AADI y del CARI, explicó que el objeto de estudio fue la selección de los integrantes del jurado “porque si se eligen mal influirá en el veredicto final y puede no responder al criterio de justicia”.
Actualmente hay 10 provincias argentinas, además de CABA, que tienen este novedoso y ágil sistema acusatorio: Córdoba, Neuquén, Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, San Juan, Chaco, Río Negro, Chubut y Catamarca. En el caso de la provincia de Santa Fe, según explica Zehnder, el proyecto tuvo media sanción, pero luego perdió estado parlamentario en la Legislatura: “Al ser 2023 un año electoral, posiblemente se retome con este proyecto en 2024. Es un fenómeno in crescendo y en el futuro casi todas las provincias irán incorporando el juicio por jurados; cada provincia tiene autonomía para legislar este sistema”.
Es importante destacar que a toda persona le puede tocar ser miembro del jurado a través de un sorteo inicial del padrón electoral depurado, pero es un impedimento para los abogados que no están habilitados y tienen que excusarse.
“A diferencia de lo que ocurre en otros países, lo novedoso es que el sistema implementado en la Argentina está integrado por 12 miembros, de los cuales la mitad deben ser mujeres, respetándose la paridad de género, siendo un caso único en el mundo. La exigencia es tener título secundario. Es un juicio oral y público”, destaca Zehnder, quien señala que el jurado deberá determinar si la persona acusada es culpable o inocente. En este último caso el fiscal no podrá apelar, pero si es culpable la defensa puede hacerlo. Es un sistema transparente y el juez interviniente fija la pena dentro de lo que establece el Código Penal. La utilización de este sistema es para delitos graves con penas de 15 años o más. Se trata de la soberanía del pueblo con el derecho a juzgar a mis pares y viceversa.
Sobre la investigación realizada en las provincias mencionadas, hay una llamativa coincidencia del 80-85% de lo resuelto por los juzgados populares y lo que hubiese determinado un juez. El veredicto tiene que salir por unanimidad del jurado, a excepción de Buenos Aires, Córdoba y Neuquén. La experiencia de la gente es positiva, pero falta educación a partir de la escuela primaria, apunta Zehnder.
Se ha constatado un encomiable esfuerzo de los operadores judiciales en orden a llevar a la práctica con eficacia el nuevo sistema de enjuiciamiento. Se torna necesario superar las dificultades prácticas que su implementación trae aparejadas, así como suplir algunas deficiencias detectadas para mejorar el sistema y se tengan en cuenta las debilidades y desafíos para corregir rumbos o tenerlos en cuenta para futuras legislaciones.
De modo particular se debería mejorar el sistema de selección de los miembros del jurado. Este aspecto es central, crucial, si se quiere lograr veredictos más acordes al valor justicia.
Corresponde agilizar el procedimiento de selección, que luce a veces engorroso y dificulta la formación de los jurados; mantener actualizados los padrones electorales; perfeccionar los métodos de notificación y comunicación a los candidatos; profundizar los alcances y fortalezas de las audiencias “voir dire” (decir la verdad) para hacerlas más exhaustivas; contar con el soporte de la psicología social y sociólogos; propiciar las reformas técnicas referidas a una mayor idoneidad y capacitación de los jurados.
La necesidad de introducir reformas al sistema de selección es clara y concreta, a la vez que factible. Se deben mejorar las técnicas de selección, en especial las audiencias de “voir dire”, de modo que la selección coadyuve más acabadamente al logro del objetivo central: que los miembros del jurado sean capaces de asumir su rol y cumplir cometido.
Debe haber un esmerado esfuerzo de las partes para allanar el camino de los jurados, en el sentido de llevar a juicio hipótesis o teorías del caso bien elaboradas y exhaustivas, lo que implica una acabada capacitación de los magistrados y operadores judiciales.
Como los jurados deben ser vecinos del lugar del hecho, se deberían instrumentar otros modos de convocatoria, limitando su alcance geográfico a distritos, en lugar de circunscripciones. Se debe propender al estudio metódico y sistematizado de los jurados, considerados individualmente como por grupo, para aportar elementos científicos a la selección.





