La adaptación al cambio, en la mirada de doce artistas de América y de Europa
En el Palais de Glace se exhiben instalaciones, videos y pinturas reunidas por Flavia Frigeri, ex curadora de la Tate Modern de Londres
1 minuto de lectura'


La teoría de la evolución de Charles Darwin aplicada al arte contemporáneo puede dar curso a una sucesión de asociaciones libres. De lo que no cabe duda es que el mundo siempre fue un lugar inestable y la adaptación, una herramienta decisiva. Viajes evolutivos. Transformación y permanencia, la primera muestra en el país organizada por la Fundación Arte (administrada por el empresario y coleccionista argentino Federico Castro Debernardi), replantea la idea del viaje y reflexiona sobre la “investigación en imágenes”.
La heterogénea colección de obras traspone los límites del arte, la antropología y la historia, observa de cerca las relaciones de producción y alude a cuestiones históricas decisivas como el saqueo de las riquezas naturales, la situación de las culturas indígenas americanas y la amenaza de catástrofe global (esto último, en la obra de Matías Duville, creada con fragmentos de dibujos y pinturas sobre papel).

¿El arte evoluciona?
“Hoy, el cambio se produce a causa de circunstancias socioeconómicas turbulentas y por los avances tecnológicos, que han alterado radicalmente las relaciones humanas con otras especies y con el medio ambiente”, dice Flavia Frigeri, curadora de esta muestra, que integró el equipo curatorial de la Tate Modern de Londres.
En la muestra del primer piso del Palais se perfila una selección atenta a la agenda internacional del arte: cuestiones políticas y ambientales, otras relativas a las migraciones y la desigualdad social, junto con una reflexión sobre los espacios de exhibición (como ocurre con el video del artista peruano José Vera Matos). Esas preocupaciones no aparecen en las obras de manera literal, sino poética. “Estas perspectivas sobre el cambio y la adaptación incorporan varias disciplinas –comenta Frigeri, que es, además, historiadora de arte-. Los artistas se vuelven hacia prácticas como la arqueología, el anacronismo y la hibridación, e imaginan críticamente formas de narrar y representar el cambio.”
Shannon Ebner, artista estadounidense que viajó para la inauguración de la muestra, adaptó la obra que presentó en la Bienal de Venecia en 2011. En ella se lee una clave evolutiva: “Un lenguaje de revelaciones”. La obra del artista brasileño Kenzi Shiokava, de 72 años, posee un poder de síntesis y de alegría inmensas. Radicado en Los Ángeles, hijo de japoneses y ex jardinero del actor Marlon Brando, trabajó durante años con viejos postes telefónicos, a muchos de los cuales “vistió” con cables de colores, cuerdas trenzadas y collares.

Leve giro poscolonial en Recoleta
El concepto de la exposición surgió de un deseo de explorar. “Los artistas se adaptan y responden a un mundo que cambia rápidamente. Con Federico (Castro Debernardi) comenzamos por hacernos preguntas sobre el modo en que los artistas responden a las crisis económicas, a los cambios políticos y los ambientales –dice Frigeri-. Esas preguntas, combinadas con el deseo de crear vínculos entre artistas argentinos y un grupo de artistas procedentes del extranjero, fueron las fuerzas motrices de la exposición. Pintura, escultura e instalaciones se entrelazan para crear una experiencia de inmersión para el espectador.”
Los artistas argentinos invitados son tres: Hernán Soriano, que presenta un evocador conjunto de fotografías de inicios del siglo XX intervenidas con bisagras minúsculas, el ascendente José Luis Landet y Duville. Otros cinco son latinoamericanos (Vera Matos, Shiokava, Federico Herrero, Ulises Carrión y Lucas Arruda) y el resto llega del hemisferio norte: Ebner, Salvatore Arancio, Hito Steyerl y Klara Lidén. La ausencia de artistas de otros continentes revela cierto déficit a la hora de presentar panoramas de “arte contemporáneo”.

Experiencia en la Tate
La Tate Modern de Londres ha sido calificada como “el museo de arte moderno más popular del mundo” por la cantidad millonaria de asistentes que tuvo desde 2000. Frigeri dejó su cargo a comienzos de 2016 para incorporarse al plantel docente de la Universidad de Londres.
“En la Tate trabajé como curadora, fui responsable principalmente de muestras como Henri Matisse: The Cut-Outs y The World Goes Pop, y en el área de adquisiciones y exhibiciones de la colección permanente. Mientras que instituciones como la Fundación Arte tienen como misión promover y alentar a los artistas jóvenes de alcance internacional, la colección de la Tate reúne obras de diferentes períodos históricos.”
Arquitectura histórica y pintura contemporánea
“En el momento en que vimos el Palais de Glace nos sorprendió la belleza del lugar –dicen Frigeri y Castro Debernardi-. Con sus arcadas ricamente decoradas y su espectacular piso circular, nos pareció el lugar histórico perfecto dentro del cual se podían presentar las obras contemporáneas elegidas. Inmediatamente tuve la idea de invitar al pintor costarricense Federico Herrero a intervenir el espacio.”
El trabajo de Herrero, con mónadas de color que recuerdan tanto los diseños de las pinturas precolombinas como el arte pop, es una de las obras de la muestra en las que la arquitectura histórica y la pintura contemporánea conviven armónicamente. Algo similar sucede con la instalación del brasileño Lucas Arruda, aunque de manera más sutil: la luz, la obra y la sombra de los espectadores comparten protagonismo.
Balance 2016
“El balance es altamente satisfactorio y positivo”, afirma Smoje sobre el año que termina. En 2016, el Palais recibió más visitantes que nunca en los últimos diez años. “Nuestra programación ha contado con muestras de alto nivel, como la retrospectiva de Diego Perrotta (que convocó a 30.000 visitantes), los Premios del 105° Salón Nacional, además de la realización de las disciplinas dibujo, pintura, escultura, fotografía y grabado en la provincia de Córdoba en el Museo Emilio Caraffa y en el Museo Superior de Bellas Artes Evita-Palacio Ferreyra.”
Junto con la muestra de Fundación Arte, se inauguró en la planta baja la exhibición Patrimonio XXI, Dibujos, escultura y pintura (2000-2016), que cuenta con obras de destacados artistas que conforman el patrimonio del Palais de Glace, como Alejandro Puente, Eduardo Stupía, Diana Dowek, Alfredo Williams, Jorge Pietra, Juan Doffo, Jorge González Perrín, Duilio Pierri, Carola Zech y Carlos Arnaiz, entre otros.
Hacia un año de reformas
Juana Torino, funcionaria de la Secretaría de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación, informó a La Nación que en el segundo semestre del año próximo comenzarán en el Palais de Glace arreglos que comprenden "la recuperación y conservación integral del edificio, adecuación tecnológica y la renovación completa de las instalaciones. Habrá una serie de restauraciones en la cúpula del edificio y recuperarán los 12 lucernarios y el plafón central, y se adecuará la terraza, donde se abrirá un nuevo espacio público-artístico con un envidiable punto panorámico.”
Hasta el 26 de febrero. Sábados, domingos y feriados, de 10 a 20; martes a viernes, de 12 a 20. Visitas guiadas: sábados a las 17 y a las 18. Entrada libre y gratuita







