
La Cédula Escolar Federal
Julio Cobos Para LA NACION
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En diversas oportunidades he hecho referencia a la educación como medio fundamental de inclusión social y como el mejor antídoto contra la pobreza y la marginalidad. Algunos estudios privados fundamentan esta relación: para el que no completó la primaria, la probabilidad de ser pobre es del 65 por ciento. Con secundaria completa, la probabilidad es del 17 por ciento.
Considero oportuno profundizar en esta temática refiriéndome a la Cédula Escolar Federal, un instrumento positivo para la escolarización de niños y niñas de nuestro país.
Todas las políticas que acerquen a los chicos a la escuela son bienvenidas. Por eso destaco la aplicación de la asignación universal por hijo y el impacto que tiene en la escolarización de niños y adolescentes. La matrícula aumentó un 25%, y bajaron los índices de indigencia y pobreza de nuestro país.
Ahora bien: ¿qué estrategias podemos aplicar para la escolarización efectiva de gran cantidad de niños que aún se mantienen fuera del sistema? No tenemos registro ni noción de la cantidad ni de la ubicación de esos niños. Por eso, la asignación, para cumplir cabalmente con su carácter universal, debe ser complementada con estrategias que alcancen a todos. Este es el espíritu de la Cédula Escolar Federal.
Para cumplir efectivamente con la obligatoriedad escolar (artículo 16, ley 26.206), primero debemos resolver la carencia de datos de quienes nunca ingresaron en el sistema educativo. No debemos abordar la problemática desde los estudiantes, sino desde los niños por escolarizar. Si bien existen datos sobre escolarización que permiten hacer estimaciones acerca de la cobertura, deserción, repitencia y promoción, ellos no permiten individualizar al niño que no ingresó o no permanece en el sistema.
La Cédula Escolar consiste en llevar un registro con el nombre del niño, su documento y su trayectoria escolar. Permite saber quién abandona la escuela o cambia de escuela o de jurisdicción, y monitorear la trayectoria escolar. Para esto, es necesario que todas las jurisdicciones del país cuenten con un soporte informático unificado, que nos indique la trayectoria escolar de niños y adolescentes en todo el país.
El Consejo Federal de Educación es el organismo ideal para poner en funcionamiento el programa, articulándose con otras reparticiones, como el Registro Civil, el Ministerio de Salud, la Anses, los juzgados de familia y las dependencias nacionales, provinciales y municipales correspondientes. El Registro Civil permite cruzar datos para identificar con certeza a los niños en edad escolar que están fuera del sistema, e iniciar acciones con el juzgado de familia para reinsertarlos, aunque debido a la gran cantidad de temas que éstos atienden sería conveniente la creación de tribunales escolares que abordaran la problemática específica. Los responsables de este programa deberán arbitrar los medios para garantizar el hábeas data, y los datos sólo podrán ser utilizados por funcionarios especialmente designados y sólo con fines sociales o educativos.
El potencial de la Cédula Escolar es muy grande: podría relacionarse con la libreta de salud del niño, y así hacer un seguimiento del calendario de vacunación y demás informaciones relacionadas con la salud.
Con vistas al Censo 2010, creo que ésta es una oportunidad única para poner en funcionamiento el programa, ya que gracias a los datos obtenidos podremos saber cuántos niños en edad escolar permanecen aún fuera del sistema escolar, y actuar en la reinserción correspondiente.
Cuando vemos niños pidiendo en la calle, debemos formularnos dos preguntas fundamentales: por qué no están estudiando y qué podemos hacer para cambiar esa realidad.
Conocerla, cuantificarla y actuar para modificarla es la respuesta. La Cédula Escolar ayudará a conocer esa situación y a actuar sobre las causas y no sobre las consecuencias, cuando ya puede ser demasiado tarde.
El Estado debe salir a cada rincón de la Argentina en búsqueda de aquellos chicos que, por distintas circunstancias, abandonan la escuela o no pueden concurrir a ella, porque así estaremos no sólo cumpliendo con la ley, sino también combatiendo la pobreza y la marginalidad para dar a nuestros hijos un futuro mejor. La Cédula Escolar Federal es una herramienta sencilla que generará, no tengo dudas, grandes resultados.





