
La cirugía del alma
Por Antonio M. Battro
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El premio Nobel y profesor de medicina de Harvard Joseph E. Murray , pionero en el trasplante de órganos y la cirugía reparadora, ha escrito su autobiografía con un título evocador: Cirugía del alma (Surgery of the soul, 2001). En un libro impresionante por su sencillez y por su testimonio moral, relata su compromiso como investigador y cirujano frente al misterio individual, a la profundidad insondable del alma humana en un cuerpo destrozado o impotente. Por sus páginas pasan algunos pacientes desfigurados por terribles accidentes, otros a la espera del trasplante de órganos que salvará sus vidas.
Nadie apostaba por el éxito del joven Murray y de sus colegas en el primer implante de riñón. Sólo un trabajo ímprobo y una voluntad a toda prueba fueron capaces de superar tantos obstáculos en este nuevo camino. Como sucede con frecuencia en el proceso de invención y de descubrimiento, se pasa por etapas. En la primera, apenas un grupo de personas se atreve a concebir una solución, los colegas son escépticos, indiferentes y, a veces, fuertemente opositores a la iniciativa. Después viene un momento de pruebas, de marchas y contramarchas, de decepciones y compromisos, hasta que finalmente se encuentra una solución, satisfactoria pero temporaria, siempre abierta a revisión y a controles más exigentes. Finalmente, al grupo inicial se suman otros, se difunde la técnica, se pone a prueba el método en contextos nuevos y se lo mejora. La ciencia nunca termina, y es siempre una obra colectiva y solidaria.
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La historia de los trasplantes de órganos nos plantea una nueva visión de la naturaleza humana. Ya se han diseñado "neurochips", verdaderos híbridos de células nerviosas y procesadores, que algún día podrán ser implantados para reparar una lesión nerviosa. Y tratándose del cerebro, se abre, inexorablemente, el debate sobre la "identidad" de la persona.
Una de las "neuroprótesis" más utilizadas es el implante coclear para personas sordas, que consiste en procesar información sonora en forma de impulsos digitales a través de electrodos conectados al nervio auditivo. Esta tecnología ya ha desencadenado un apasionado debate . Ciertamente, un implante coclear no permite recuperar "automáticamente" la audición, es menester una larga educación para aprender a usar estas prótesis y muchas escuelas dedicadas a la enseñanza de alumnos sordos desarrollan nuevos métodos pedagógicos para los niños implantados. Es una nueva educación para una nueva vida.





