
La cultura de la delgadez
Por Noe Ruiz Para LA NACION
1 minuto de lectura'
Se reabrió un debate importante en la sociedad argentina a partir de la decisión de pesar a las mujeres que trabajan de modelos antes de subir a las pasarelas en la Semana de la Moda de Cibeles (España).
No es casual que España imponga un tema recurrente en los últimos tiempos. Recuérdese que en ese país, las revistas del corazón se preocuparon por la extrema delgadez de la princesa Letizia. ¿Es necesario que esté involucrado alguien de la nobleza para que debatamos y tomemos medidas sobre la cultura de la delgadez, que afecta a millones de personas y que está cobrando muchas vidas?
Los formadores de opinión, al debatir sobre el fenómeno de la anorexia y la bulimia, lo ligan con el mundo de la moda. Señalan como referentes de esa pesadilla a los trabajadores de la pasarela. ¡Cuánta frivolidad y superficialidad para con los pobres televidentes y lectores!
¿Que nuevas enfermedades son éstas? En 1689, los médicos ya se preocupaban por estas enfermedades. A la anorexia se la denominaba "consunción nerviosa". No hemos descubierto nada nuevo, pero lo lamentable es que no pudimos o no supimos superarlas.
En el siglo XXI se van extendiendo los efectos de la cultura de la delgadez. En un mundo de consumos culturales, se imponen moldes estereotipados que surgen de un modelo económico mundial que lleva más de un siglo inundándonos con su publicidad y que ha generado la nueva epidemia del culto por el cuerpo magro.
La Asociación de Modelos Argentinos, en estudios realizados con sus asociados, tomando como base la realidad de sus historias clínicas, participa activamente para prevenir esas enfermedades. Al conversar con las modelos, surge que la anorexia y la bulimia nerviosa no son enfermedades de jovencitas lindas que venden ropa y que para ello desean ser delgadas.
Diversos estudios psicológicos y socioculturales han demostrado que estas enfermedades nerviosas obsesivas no se registran entre las modelos, sino que las padecen chicas y chicos muchas veces serios y responsables, pero presionados por el entorno para que sean perfectos.No se puede reducir a la actividad de las modelos esa cultura de la delgadez que se promueve como sinónimo de perfección y belleza. Por esa cultura, todos sentimos la obligación de luchar con la balanza, sacrificando la salud en ese combate.
Las modelos son delgadas por el trabajo que realizan. Exhibir y vender prendas hechas en el país es una profesión que aporta al PBI nacional y no a la cultura de la delgadez.





