
La educación polimodal
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EN el próximo año lectivo se pondrá en marcha en la provincia de Buenos Aires el Nivel Polimodal (NP), tramo final de la reforma educativa introducida por la ley federal 24.195. Esta innovación implica el fin de la escuela media tradicional y sus modalidades nacidas de la matriz de la ex Dirección Nacional de Educación Media y Superior.
La inminente transformación exige un especial cuidado en todo lo que tiene que ver con su instrumentación y difusión. Tal como se ha señalado en estas columnas, un aspecto que contribuyó a acentuar las incertidumbres que siempre producen los cambios ha sido la incorporación de nuevas denominaciones -y consecuentes siglas- de difícil recuerdo para la mayoría. Esta cuestión puramente verbal ha conspirado contra la adecuada comprensión de la reforma.
El inicio del NP constituye "el cuello de la botella" de este proceso. La congestión de dificultades se origina en la suma de exigencias de organización administrativa, en el cumplimiento de la capacitación docente requerida y, por último, en las inevitables transformaciones edilicias, que requerirán una eficiente instrumentación.
El NP promete cinco opciones a los alumnos: ciencias naturales, salud y ambiente; economía y gestión de las organizaciones; humanidades y ciencias sociales; producción de bienes y servicios y, por fin, arte, diseño y comunicación. Cada una de estas modalidades requiere "espacios curriculares" apropiados para desarrollar "las alternativas pedagógicas" que pueden llamarse materias, talleres, laboratorios, gabinetes o seminarios, de acuerdo con los diseños curriculares jurisdiccionales e institucionales.
Todo esto significa un severo compromiso para las autoridades. Hay algunos puntos débiles que hasta ahora no han podido ser superados. Por ejemplo, se advierte desigualdad de información entre quienes ocupan cargos escolares directivos respecto de cuestiones elementales, como el régimen de admisión de los alumnos. Asimismo, hay conciencia de que la capacitación no se ha cumplido idóneamente en todas las áreas.
Por otra parte, las cinco opciones citadas para la elección del alumnado no estarán en todas las escuelas, pues se ha fijado un nivel de inscripción para que se concreten. Como la distribución de las opciones puede quedar distante en el extenso mapa de la provincia bonaerense, esto provocará decepciones y, en cierto modo, inequidad de oportunidades.
Además, está latente la instrumentación de los Trayectos Técnicos Profesionales (TTP), articulados con el NP y destinados a desarrollar "las competencias necesarias" para el trabajo productivo. Esta capacitación será la que habilite para obtener el título de "técnico", lo cual para muchos alumnos es la verdadera meta. Según las pautas básicas de organización, los TTP podrán cursarse durante o después del NP; en realidad, su desarrollo tendría que ser paralelo; de lo contrario, se alargaría el tiempo de los cursos.
En suma, el NP pondrá severamente a prueba la capacidad organizativa de quienes conducen las reformas, después de una EGB todavía no evaluada debidamente en sus logros. Del éxito de este tramo dependerá buena parte del prestigio y la consideración que merezca la transformación emprendida.





