
La inexplicable pulsión tanática de Capitanich

Capitanich dijo que el Gobierno prácticamente erradicó la pobreza.
-La pobreza, no sé. Pero la vergüenza...
En febrero de 2009, luego de una discusión fuerte con Coqui en la Casa de Gobierno del Chaco, su esposa, Sandra Mendoza, manoteó las llaves, se subió a la Toyota Hilux oficial, y en medio de un ataque de cólera puso marcha atrás y destrozó la pared del estacionamiento; luego aceleró hacia adelante y chocó a cuatro autos oficiales (la primera pelea con las automotrices).
A diferencia de Sandra, que produjo el desastre a causa de una emoción violenta que no pudo domesticar, Jorge Milton Capitanich, el mesurado, el reflexivo, el que cuando asumió en noviembre pasado como jefe de Gabinete iba a agregar una cuota de racionalidad al Gobierno, cada mañana, a eso de las 7.50, aborda una conferencia de prensa, y sin colocarse el cinturón, acelera con cifras y datos inverosímiles hasta chocar sus 25 años de carrera contra el paredón del ridículo. ¿Por qué alguien abollaría así su reputación? ¿Qué pulsión tanática habita el inconsciente de este político que en menos de un año se devaluó más que el peso?
Algunas de las microdevaluaciones de los últimos días:
- "La Argentina tiene una inflación moderada, semejante a la que caracterizó a muchos países con crecimiento acelerado en los años de prosperidad de la economía mundial de la posguerra."
- "Los aumentos del gas se explican en el incremento del consumo."
- "No coincidimos con el diagnóstico de caída relevante del nivel del empleo en ningún sector de actividad."
(En el medio de la caída de la actividad de las automotrices, esta semana las cámaras de Animal Planet captaron por primera vez una especie peligrosa: el "gendarme carancho". El pajarraco tiene nombre: es el comandante Alberto López Torales, a cargo de un grupo de gendarmes. Un celular lo filmó cuando se tiraba encima del auto de un manifestante en el conflicto por Lear, para luego acusar al conductor de haberlo chocado. Con esa excusa, el conductor, un trabajador de la autopartista que protestaba con una nueva modalidad consistente en circular muy lento por la Panamericana, fue brutalmente esposado y detenido. ¿Pueden ver la imagen? Como quien se va metiendo despacito a un mar frío, hasta que toma coraje y se tira de espaldas sobre una ola, el gendarme López Torales entra caminando a la Panamericana y se tira encima de un parabrisas. Traje de baño vintage usa el comandante. Bien setenta.)
El mundo K se divide en dos: los creyentes y los obedientes. ¿Capitanich cree de verdad en lo que anuncia o sólo obedece? Un ex ministro que lo conoce muy bien, al término de una entrevista me dijo en off: "Al tercer día me di cuenta de que en vez de hablarles al público y a los periodistas, había empezado a hablarle a Cristina". Uno agregaría: o a ser hablado por Cristina.
¿Qué tiene miedo de que le hagan si elige no seguir? ¿Que le saboteen desde la Rosada su carrera presidencial? Ya lo hicieron. Dolosa o culposamente.
En el Chaco, dicen los más viejos que desde la famosa tala de los quebrachales no se veía un hachazo como el que le dieron al jefe de Gabinete (o el que se dejó dar).
Acodado en el mostrador de un boliche de Presidencia Roque Sáenz Peña -donde nació Coqui-, con la malicia de la tercera caña en sangre, un parroquiano, sonriente, lo fulminó: "Lo hicieron durmiente. Del tren fantasma".






