
La moral de los esclavos
El pago anticipado al FMI no es otra cosa que la cancelación de una deuda. Podrá objetarse su conveniencia u oportunidad, podrá decirse que sustituimos endeudamiento barato por caro, pero en definitiva no es más que una operación económica. Sin embargo, es un evento que ha sido presentado de un modo tal que adquirió una alta connotación simbólica, al ser acompañado de palabras tales como emancipación, liberación, soberanía, rotura de cadenas y similares. Pero, a la inversa de lo que sugiere el lenguaje utilizado para justificar el acto, que lo propone como emancipación, lo que se ha visto subrepticiamente acentuado, con la utilización de toda la parafernalia conceptual de la liberación, es nuestra moral de esclavos.
La tan mentada contradicción de aquellos que aplaudieron el default y que simultáneamente aplaudieron el "desendeudamiento" con el FMI es sólo una contradicción aparente. Porque todos los aplausos abrevan de la misma fuente, que es, para utilizar la terminología de Hegel, la conciencia servil. Ambos aplausos proceden de una moral de la esclavitud, ambos festejan alborozados la ruptura de lo que es percibido como un yugo. Pero decía Nietzsche: "¿Te llamas libre? Dime tu idea fija, y no que te has escapado de un yugo". La moral de los esclavos necesita siempre primero de un mundo opuesto y externo para poder actuar, ya que su acción es reacción.
¿Acaso necesitamos todavía demostrarnos a nosotros mismos que somos libres? En realidad, no se trata ya de liberarse del FMI, ni se trata ya de liberarse de un amo, sino que se trata de liberarse de una interpretación de uno mismo que esté fatalmente colocada dentro de las coordenadas de una dialéctica entre amo y esclavo. Porque amo y esclavo son primariamente actitudes de la conciencia. Y mientras nosotros leemos nuestros actos a la luz de una moral de la esclavitud, en simultáneo pero coherente contraste, los anunciamos con el triunfalismo de una moral de los señores.
Decía Kojève, en su célebre texto de análisis sobre la dialéctica del amo y el esclavo en Hegel: "El hombre, en tanto que permanece esclavo, debe buscar un amo". Esto es absolutamente cierto: en algún sentido, la conciencia de la esclavitud precede al amo. Quien opera con una conciencia esclava, buscará siempre un nuevo amo. Sería bueno descartar que ese nuevo amo fuera algún verborrágico señor latinoamericano.
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