
La obligación de vivir con nostalgia
A nosotros se nos hace difícil porque lo sentimos como si hubiera sido ayer, pero las redes sociales decidieron que tenemos que sentir nostalgia por el año 2016. Instagram se puebla de selfies en baños de esta época, granuladas y de colores saturados. En TikTok se evoca al verano del Pokemon Go, y a la música de esa época.
Sin embargo no parece haber sido un buen año; fueron los tiempos del Brexit y el primer Trump. Tarifazos y ajustes económicos que vinieron y ya no se fueron. El semanario Newsweek se preguntaba: “¿Será este el peor año de la historia?”.
Quizás este fenómeno haya sido motivado por la comparación con este 2026 que todavía no tiene un mes, y ya espanta. Quizás la nostalgia sea un producto en venta que cada vez tiene más demanda.
Si esta aceleración de la nostalgia se incrementa -extrañar cada vez más, cada vez más rápido- terminaremos extrañando el año en el que estamos viviendo. Sentiremos un raro dolor en el alma por algo que deseamos y no sabemos que tenemos.
Y además:
Fredric Jameson nos alerta de que el “modo nostalgia” de este capitalismo consiste en reproducir estilos del pasado vaciándolos de contenido y de sentido histórico. Y así, al compás de ella -nos alerta María Elena Walsh-, bailamos por error.





