
La obsesión de parecer más alto
Aunque pueden ser brillantes -simpáticos, inteligentes, con mucho sex appeal -, la mayoría de los hombres bajos viven pésimamente su falta de estatura. No por nada Nicole Kidman pudo volver a usar tacos después de divorciarse de Tom Cruise (1,72).
Para los petisos, de hecho, una solución es que sus mujeres se limiten a calzar "ballerinas". Pero muchas veces este sacrificio no alcanza. Y hay quien utiliza artimañas para parecer más alto. Obsesionado por su imagen (se hizo implantes capilares y cirujías estéticas varias), el premier italiano, Silvio Berlusconi (1,71), utiliza tacos en su calzado, tacos de hombre. O mejor dicho, zapatos con "rialzo", que tienen virtuales tacones internos de entre cinco y siete centímetros, teóricamente invisibles.
"Es verdad que tengo tacones ¿pero quién de todos ustedes no los tiene?", admitió el Cavaliere en abril último, en un programa de TV. Lo cierto es que Berlusconi no es el único hombre que calza supertacones. Al margen de Tom Cruise, y Elton John, otro personaje tan carismático como él, el francés Nicolas Sarkozy (1,68), también los usa (de siete centímetros).
"¿Cuál es el problema? Si un hombre se siente mejor con un soporte es justo que se ponga tacones. Lo importante es que no se vean", dijo Silvano Lattanzi, refinadísimo zapatero italiano famoso por sus creaciones a medida, que criticó duramente el calzado del premier porque ahí sí se notan los tacones internos.
Más allá de que han vuelto a estar de moda, como en los años setenta, para algunos los supertacos de hombre no van. "Personas potentes e importantes no necesitan ponerse tacones", sentenció Alberto Moretti, presidente de la exclusiva casa de moda Arfango. "Es una cuestión de estilo -agregó-. Un hombre chic no puede tener tacones en su guardarropas".




