
La riqueza paulista
Escribe Luis Esnal
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Los hombres de negro dispersos en una calle de San Pablo estaban firmes y con cara de que sabían lo que ocurría hasta detrás de sus nucas. Es lo que se podía esperar de agentes de seguridad de la International Security School, de Israel, contratados para custodiar el que fue llamado el "casamiento del año" en el círculo de la clase (muy) alta brasileña.
Caviar, foie gras, huevas de langonstón, champagne Dom Pérignon y vino francés Echezeaux -una botella del 89, por ejemplo, cuesta casi 500 dólares- era también lo que se podía esperar en las nupcias de la hija de uno de los dueños de AmBev, la propietaria de las cervecerías Brahma, Antarctica, Quilmes, Polar, Pilsen y varios etcéteras.
Cecilia Sicupira y André Giusti se casaron en la Iglesia Sao Jose, en el barrio de Jardim Europa -enclave de los millonarios paulistas-. Como contó el diario Folha de S. Paulo , los novios no necesitaron alejarse mucho de la mansión en que vivirán: caminaron los 300 metros hasta la iglesia.
Los autos blindados se contaban de a decenas en las calles en torno al lugar. Una obviedad para invitados que, por tener varios miles de millones de dólares, son siempre presentados junto con su ubicación en la lista de Forbes; algo también natural en un país que es una de las 10 mayores economías del mundo.
A pesar del federalismo brasileño, San Pablo continúa siendo no sólo el mayor polo de poder del país, sino también el de los poderosos. Brasil tiene 80.000 millonarios en dólares, que acumulan US$ 1,75 billón (tres veces el Producto Bruto Interno del país). La gran mayoría se encuentra en San Pablo. O en el casamiento de Cecilia y André.





