La segunda navegación de Macri

Alejandro Poli Gonzalvo
Alejandro Poli Gonzalvo PARA LA NACION
Fuente: LA NACION
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17 de agosto de 2018  

En el diálogo Fedón, Platón distingue entre dos métodos filosóficos: el análisis de los fenómenos sensibles del mundo que perseguían sus antecesores y el verdadero objeto de la filosofía que es la indagación de las ideas-esencias que son su fundamento. Para graficarlo utiliza una metáfora náutica entre dos formas de navegación. La primera navegación es impulsada por vientos favorables, no requiere gran esfuerzo y es comparable al análisis de las fenómenos sensibles del mundo. En cambio, la segunda navegación se inicia cuando cesan los vientos y se requiere del esfuerzo personal para remar y llevar adelante el barco. Platón dice que en su vida personal inició su segunda navegación cuando se decidió a buscar el fundamento de las cosas y no su mera apariencia sensible. Desde entonces, esta sencilla metáfora se ha aplicado a momentos de inflexión cruciales en la vida de una persona o de un pueblo. En este preciso sentido, el presidente Macri se enfrenta al desafío de iniciar su segunda navegación.

En tiempos de democracia, los presidentes Alfonsín y Menem enfrentaron serias crisis económico-sociales que los llevaron a iniciar una segunda etapa de sus gobiernos y lanzar un conjunto de ideas creativas para superarlas, que constituyeron un nuevo plan de gobierno. Se podrá discutir sus contenidos y sus resultados, pero inicialmente eran verdaderos planes de gobierno.

A finales de 1984, el presidente Alfonsín enfrentaba una delicada situación económica que presagiaba un triunfo del peronismo en las elecciones parlamentarias de ese año. El déficit fiscal primario de 1984 sobre el PBI fue del 5,1% y se proyectaba un fuerte incremento para 1985. Sumando el déficit financiero se llegaba a un déficit total del 8,8% del PBI. Una de las consecuencias era el crecimiento de la inflación, cuya tasa anual medida por el índice de precios al consumidor se elevó al 688% anual en 1984. Ante el constante deterioro de la situación, Alfonsín no dudó en reemplazar como ministro de Economía a un hombre de su entera confianza como era Bernardo Grinspun y designar a Juan Vital Sourrouille en febrero de 1985. La respuesta del nuevo equipo económico fue el Plan Austral puesto en marcha en junio.

Por su parte, en sus primeros meses de gobierno, el presidente Menem enfrentó una crisis económica similar a la de su antecesor. En el primer trimestre de 1990, se produjo un período hiperinflacionario con un guarismo del 466,1%, controlado transitoriamente, pero que amenazaba desbordarse nuevamente en 1991. En febrero de 1991 el índice de precios al consumidor ascendió al 27,0% mensual. Estos niveles de inflación eran consecuencia de un aumento del déficit fiscal primario que en 1990 alcanzó el 3,1% sobre el PBI, pero que al sumarse el déficit financiero llegaba al 8,0%. Para enfrentar la crisis, Menem despidió a su amigo riojano Erman González y nombró ministro de Economía a Domingo Cavallo el 31 de enero de 1991. En marzo, el nuevo equipo económico puso en marcha el Plan de Convertibilidad.

Las medidas tomadas por Alfonsín y Menem constituían un plan de reformas socioeconómicas con el objetivo de erradicar la inflación y comenzar un proceso de cambios estructurales, más acentuada esta faceta en el gobierno de Menem. Sin embargo, sus planes fracasaron estrepitosamente porque no corrigieron el déficit fiscal de modo sustentable. Ambos presidentes iniciaron la segunda navegación de sus gobiernos, pero los vientos en contra de un Estado deficitario e ineficiente fueron una pesada ancla que finalmente los inmovilizó y esterilizó sus intentos de transformar el país.

El presidente Macri navega actualmente en aguas turbulentas, pero viendo esas experiencias del pasado es esperable que solo llegará a buen puerto si está realmente dispuesto a empuñar los remos y el timón de la sociedad argentina para iniciar su segunda navegación. Debe saber que lo acecharán tifones y tormentas casi perfectas, y que las estructuras del atraso le presentarán obstáculos formidables. Para triunfar, su liderazgo y su visión deberán proponer a la sociedad argentina un auténtico plan de gobierno, que incluya pero no se limite a reducir el déficit fiscal, capaz de contagiar con el fuego sagrado de nuestras grandes epopeyas. Con menos que eso su gestión se irá hundiendo en el abismo que acechaba a los navegantes griegos.

Del cambio de rumbo de Platón nació la filosofía griega, es decir, una porción esencial del pensamiento occidental. De la segunda navegación de Macri quizá dependa la suerte de nuestros hijos por décadas.

Miembro del Club Político Argentino

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