
La solitaria muchedumbre de Internet
Por John Markoff The New York Times
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SAN FRANCISCO.- La obsesión de los norteamericanos por Internet lleva a muchos de ellos a dedicar menos tiempo a su familia y amigos, o a salir de compras, y más a trabajar en casa fuera de horario. Así lo indica una de las primeras encuestas en gran escala (4114 adultos en 2689 hogares) sobre el impacto social de Internet, efectuada por el Instituto para el Estudio Cuantitativo de la Sociedad, dependiente de la Universidad de Stanford. "Cuantas más horas dedican a Internet, tanto menos tiempo pasan en contacto con seres humanos de carne y hueso", resume Norman Nie, jefe del equipo de investigadores y autor de varios estudios sobre la declinante participación de los norteamericanos en organizaciones políticas y comunitarias. A su juicio, Internet está creando una gran ola de aislamiento social que evoca un mundo atomizado, sin contacto humano ni emociones.
Sin duda, sus conclusiones generarán controversias. Algunos entusiastas de Internet aseguran que ha fomentado relaciones alternativas capaces de reemplazar o aun mejorar las conexiones directas. "Nuestras redes sociales no están constituidas únicamente por personas que se ven cara a cara. De hecho, desde la invención de la imprenta y el teléfono, se han expandido gracias a medios artificiales", opina Howard Rheingold, autor del libro Virtual Community .
La encuesta de la Universidad de Stanford (en la que colaboró el profesor Lutz Erbring, de la Universidad Libre de Berlín) muestra cierto paralelismo con La muchedumbre solitaria , aquel libro de David Riesman, Nathan Glazer y Reuel Denney que marcó un hito en el análisis sociológico de los Estados Unidos en los años 50. Allí se describía el alejamiento de la familia y la vida centrada en la comunidad, y el ascenso de los mass media . El estudio de Stanford describe en detalle el modo en que Internet nos está alejando rápidamente de ellos. El 60 por ciento de los navegantes habituales encuestados dijo que miraba menos televisión; el 33 por ciento dedica menos tiempo a leer los diarios. Alrededor del 20 por ciento navega cinco horas semanales, como mínimo; fue el grupo más investigado. El 55 por ciento de los encuestados tiene acceso a Internet en el hogar o el lugar de trabajo; el 43 por ciento de los hogares están conectados.
Invasión de la intimidad
Los investigadores comprobaron que la oficina o la fábrica están invadiendo el hogar vía Internet. El 25 por ciento de los usuarios habituales que trabajan, como mínimo, con horario parcial dijo que ahora trabaja más tiempo en su casa, sin reducir por ello su jornada laboral.
Para Nie, el debate público se ha centrado, en gran parte, en la invasión de la intimidad, pero se ha investigado poco el posible impacto psicológico y emocional del aumento de la gente que está "en casa, sola y anónima". Según él, no hay evidencia alguna de que las comunidades virtuales provean un sustituto de las relaciones humanas tradicionales. "Cuando pasamos el tiempo navegando por Internet, no oímos una sola voz humana y nadie nos abraza", comenta.
Este es el segundo estudio importante que señala la posibilidad de que el advenimiento de Internet acarree consecuencias sociales negativas. En agosto de 1998, varios investigadores de la Universidad Carnegie Mellon informaron que los usuarios de Internet, aun navegando unas pocas horas semanales, experimentaban mayores niveles de soledad y depresión. Su estudio se centró en aspectos psicológicos y emocionales; el de Stanford intenta mostrar un panorama demográfico. "Nadie hace las preguntas obvias sobre la clase de mundo en que viviremos cuando Internet esté en todas partes -comenta Nie-. Nadie las hizo cuando apareció el automóvil, que nos condujo a una suburbanización desordenada, o la televisión, que ocasionó la declinación de nuestros partidos políticos. Esperamos poder dar a la sociedad una oportunidad de discutir a fondo algunas de estas cuestiones antes de que se produzca el cambio."
Entre los norteamericanos, la actividad más común en Internet es, por lejos, el e-mail . Por otro lado, para la mayoría de los usuarios, la red viene a ser una gigantesca biblioteca pública con cierta tendencia comercial. Pese a la imagen generalizada de Internet como un vasto centro de compras cibernéticas, sólo el 25 por ciento de los encuestados compra por ese medio y menos del 10 por ciento efectúa otras transacciones financieras.
El aserto de que Internet nos está llevando a una nueva forma de aislamiento social suscitará, por cierto, una viva polémica entre los sociólogos. "Si pasamos más horas tecleando, desde luego no estaremos en compañía de otras personas. Pero, en verdad, se traban relaciones muy fuertes por Internet, en muchos casos imposibles de establecer por cualquier otro medio", asevera el sociólogo Amatai Etzioni, de la Universidad George Washington. Nie discrepa: las actuales pautas de uso de Internet pronostican una pérdida de contacto personal que redundará en el tipo de aislamiento perceptible en muchos ancianos norteamericanos. "Millones de personas mantendrán una ínfima interacción humana -anticipa-. Estamos expuestos a ciertas cosas que podrían significar grandes libertades, pero asustan por su posible impacto social a largo plazo."
Traducción de Zoraida J. Valcárcel





