
La temperatura de la mirada
Por Antonio M. Battro
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Hay miradas cálidas, hay miradas frías... Todos percibimos la diferencia pero no sabríamos dar una descripción más precisa de estas propiedades que reconocemos de manera intuitiva. La psicología experimental nos puede dar una ayuda para dilucidar el problema. Sucede que nuestros ojos se mueven constantemente para explorar el entorno. Algunos puntos se destacan y atraen nuestra atención.
En general se trata de vértices salientes en el perfil de una figura o en centros significativos de un rostro humano, como los ojos y la boca, por ejemplo. La mirada salta de un punto a otro a gran velocidad. Se llaman movimientos sacádicos . Sólo cuando el ojo se detiene percibimos algo, cuando hemos fijado la mirada por un instante, unas centésimas de segundo bastan. De la intimidad mecánica de este proceso no somos conscientes. Se ha demostrado que una mirada cálida tiene una mayor proporción de movimientos amplios, en cambio en una mirada fría predominan los pequeños.
El ojo humano es una máquina de precisión increíble no sólo como detector de figuras, colores y movimientos sino como "barredor de imágenes". Es un maravilloso scanner que nos permite explorar un amplio campo visual sin mover la cabeza. Para dar una idea, si leemos una frase de un libro a 30 cm. del ojo un salto de 5 grados corresponde a un barrido de aproximadamente 2,5 cm. sobre el texto. Ello es suficiente para pasar de una palabra a otra. Hoy se emplean registros especiales para seguir los movimientos de los ojos que son de gran utilidad para detectar dificultades en la lectura e intentar correcciones.
También se puede economizar drásticamente el tiempo que tarda el ojo para pasar de una palabra a otra. Son apenas unos 30 milisegundos para un salto de 5 grados de amplitud. Pero estos tiempos imperceptibles para el lector se acumulan y una manera experimental de aumentar la capacidad de lectura de un individuo es presentar las palabras en el centro de una pantalla de computadora en rápida sucesión a una velocidad que impida todo movimiento ocular. Es otra manera de leer que puede ser de utilidad en algunos casos.
En la lectura normal la práctica misma lleva a aumentar la eficiencia del barrido ocular disminuyendo los movimientos redundantes o las fijaciones superpuestas. Mientras leemos realizamos una secuencia de movimientos sacádicos de izquierda a derecha en español o de derecha a izquierda en hebreo. El proceso se ha automatizado en el adulto, pero el principiante deberá recorrer un largo camino para adquirir la competencia debida.






