
Las gafas rotas de Allende

Santiago de chile, 11 de septiembre de 2013. Hubo un tiempo remoto y primitivo en que ser distinto equivalía a la muerte. Matar o morir. Llevamos eso grabado en el adn de la raza. Late dormido, pero marcado a fuego, en un surco de la memoria. Por eso ante lo distinto nos acecha la suma de todos los miedos. Por eso ante lo distinto regresa del fondo de los días la pulsión por aniquilar aquello que amenaza lo que soy, lo que tengo, lo que pienso. Se mata una idea, una visión, un hombre. A veces, todo eso junto.
Esta es la historia que cuenta este par de anteojos roto (más que par, una mitad) que se exhibe por estos días junto a otros testimonios y objetos en el Museo Histórico Nacional de Chile, dentro de la muestra "Memoria y Registro 11.9.73", cuando se cumplen 40 años del golpe de Estado que instauró la dictadura de Pinochet. Pertenecían a Salvador Allende, que ese 11 de septiembre de 1973 se pegó un tiro mientras los militares asediaban el Palacio de la Moneda que él se negaba a abandonar. Los encontró una mujer, Teresa Silva, que por curiosidad entró, cinco días después del golpe y gracias a la permisividad de los carabineros, al edificio en ruinas. Llegó hasta la habitación donde había muerto el presidente. Cuando salía, ahí estaban. En el suelo.
No se sabe si Allende los tenía puestos a la hora de morir. Había llegado al gobierno no por las armas, sino por el voto. Muchos en Chile compartían su visión. Por supuesto, había otros que no. De adentro y de afuera. Sobre todo de afuera. Muchos de ellos, dentro y fuera, compartían, quizás, sus miedos. A perder lo que tenían, lo que eran, bienes, privilegios, valores occidentales y cristianos, la patria. Allende había llegado a La Moneda con los votos. Y se fue por las armas. Así también se fue de la vida.
El miedo no era Allende. Era lo distinto. La mirada rota de estas gafas. Se mata una idea, una visión, un hombre. Cualquiera sea. Pero sobre todo una idea. Que no muere cuando muere el hombre. Lo distinto sigue ahí. Y por eso se vuelve a matar.






