Las novelas de Napoleón
Por Rodolfo Rabanal
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Alguien nos dice que la mayor ambición del emperador de los franceses no fue tanto adueñarse de Europa como pasar a la historia mediante novelas que hicieran de él un autor memorable. Semejante afirmación -en principio desconcertante- está contenida en el libro que el británico Andy Martin dedica a la vocación frustrada del controvertido Bonaparte, cuyo título es "Napoleón novelista".
No obstante, ya había documentos que permitían sospechar esas veleidades, como los inteligentes comentarios que hizo a "El Príncipe", de Maquiavelo, o la opinión que sobre su capacidad de lector avezado dio Sainte-Beuve, llamándolo "un gran crítico literario en sus ratos libres". En plena juventud Napoleón no era amigo de ocupar sus ocios en las típicas diversiones -etílicas y prostibularias- de sus camaradas: puntilloso, solitario y llamativamente austero, prefería encerrarse y devorar a sus autores predilectos, entre quienes destacaban Voltaire, Rousseau, Diderot y Saint-Pierre, llenando sus libros de anotaciones al margen. Por esa misma fecha inició una novela sentimental que llamó "Clisson et Eugénie", una historia de Córcega y un ensayo titulado "Discurso sobre la felicidad".
Al encarar la famosa campaña a Egipto, llevó una biblioteca de mil volúmenes y se hizo acompañar por 167 científicos, a más de poetas, artistas y arquitectos; su idea era escribir un tratado que se llamara "Descripción de Egipto". El libro de Martin revela a Napoleón como un vivo producto de la cultura ilustrada del siglo XVIII y recuerda que otro militar francés de menor importancia, un par de decenios antes había conseguido, con un solo libro, alcanzar el futuro en detrimento de que se lo recordara como oficial de artillería: se trata de Choderlos de Laclos, que en 1770, mientras se aburría en su puesto de Grenoble, tuvo la fortuna de escribir "Las relaciones peligrosas". Entre nosotros, cabe recordar lo que el general Bartolomé Mitre dijo de sí mismo: "Odio a Rosas porque fue el verdugo de la República y por su culpa me hice militar y dejé la literatura".


