Las ventajas de aprender practicando

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21 de noviembre de 2017  

La exhortación del siglo pasado "¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas!" continúa arengándonos mientras millones de jóvenes no reconocen destino alguno. Por eso, abordar el tema resulta perentorio: jóvenes incluidos, empleo y educación deberían ser tres ejes movilizantes, pues no hay país "dentro del mundo" que tenga tamaños niveles de desarticulación interna. En esta coyuntura se vuelve imperiosa una enseñanza secundaria de alta calidad con una salida laboral acorde con los sueños de cada joven.

Aprender practicando o learning by doing es una corriente de impacto desde hace más de un siglo. Dinamarca y Alemania la implementan con éxito, registrando la menor cantidad de jóvenes desempleados. Un programa de estas características puede volver una tendencia negativa hacia una virtuosa. Si los adolescentes que transitan el último año del secundario tuvieran un puente que les permitiera vincularse con el mundo laboral, ese mundo sin el cual no serán capaces de solventarse ni de hacer frente a una educación terciaria, el efecto sería de alto impacto. Se trata de incluir en la currícula una materia de Formación Básica Educativa Laboral que debería contener prácticas laborales in situ y materias tales como Introducción a la Administración y las Finanzas.

La desvinculación de los alumnos del mundo laboral se debe revertir cuanto antes, enseñando a los adolescentes a trabajar mientras se encuentran en el último año del colegio de nivel medio, a fin de proveerles una formación que les sirva como herramienta para poder acceder a un trabajo al terminar sus estudios, aprendiendo a producir bienes y servicios. Contamos con ejemplos de colegios públicos de educación media que ya aplican y fomentan exitosamente estas prácticas, como la Werner von Siemens, en la localidad de San Martín, provincia de Buenos Aires, pero que no son tomados en cuenta, y desde un sector minoritario, politizado, de la comunidad educativa se esmeran en encontrarle desventajas.

Con esto promoveríamos la cultura del trabajo, del emprendedorismo; reencauzaríamos el sentido de la escuela, generaríamos empleos de proximidad, abriríamos espacios para los emprendedores natos. La premisa: adecuar la formación a las habilidades y vocaciones del estudiante y a la demanda.

Para ello necesitaremos formar a tutores, egresados, docentes que presenten y desarrollen proyectos para prácticas educativo-laborales en instituciones a las que asisten. Y sumar no sólo a los futuros posibles empleadores, sino también contar con la colaboración de los gremios a los que correspondan los establecimientos que adhieran al dictado de la asignatura, ya sea como veedores o como educadores.

El alumno irá a aprender un oficio y quien lo capacite deberá enseñarle determinadas habilidades que serán previamente acordadas. Deberá ser una relación maestro-alumno. No se trata ni de un trabajo propiamente dicho ni de proveer de mano de obra barata. No se podrán cubrir vacantes ni reemplazar al personal de los establecimientos, y la asignatura de Formación Laboral deberá ser optativa para todos los estudiantes.

La inversión en talento humano constituye un factor fundamental para garantizar el desarrollo económico inclusivo de los países a corto y largo plazo, y es una herramienta fundamental para la igualdad de oportunidades y la superación de la pobreza. Una frase lo resume claramente: "El único lugar en el que el éxito viene antes que el trabajo es en el diccionario".

Diputada nacional Cambiemos

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