
"Lo más difícil, las crisis provinciales"
El ministro político de De la Rúa, que acaba de pasar una dura prueba con los choques callejeros por el debate sobre la ley laboral, dice que es imprescindible una reforma política que genere la confianza de la gente en sus dirigentes. Defendió al jefe de la Policía Federal y aseveró que la inseguridad está bajando en la Capital.
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RESULTA difícil abstraerse de los episodios del miércoles último para evaluar la gestión política del Gobierno, que recae en el Ministerio del Interior.
Pero su titular, Federico Storani, al hacer un balance de la administración e intentar responder a una pregunta sobre los aspectos flojos del Gobierno, parecería dar la clave de lo que está pasando: "A lo mejor, un error conceptual fue creer que era mayor el margen de poder hacer cosas".
Implícitamente, podía estar refiriéndose, entre otros temas, al fracaso, al menos transitorio, para tratar en el Senado el proyecto de reforma laboral. Un naufragio provocado por la intolerante actitud del gremialismo disidente que encabeza Hugo Moyano y por la consecuente e irracional represión policial de una docena de agentes, paradójicamente llamados del orden.
"Fue brutal la conducta de esos policías, por eso se los puso en disponibilidad, pero orginalmente el operativo estuvo bien. Hubo una orden judicial de por medio que solicitaba a la Policía Federal liberar el tránsito. El desalojo fue normal, el problema fue que en la desconcentración hubo manifestantes que rompieron vidrieras e hicieron desmanes, y dos grupos de escuadrón, de siete y cinco policías, hicieron una represión excesiva", apunta el ministro.
Previamente había destacado el modus operandi de los seguidores de Moyano, con viejas prácticas de intimidación (a camioneros que no se plegaban a la protesta) y de presiones contumaces y amenazantes (a los senadores nacionales que iban a tratar el polémico proyecto).
A la hora de hablar sobre la situación global del país, Storani se muestra reflexivo: "Es obvio que hay un proceso de marginalidad, que hoy ya casi significa exclusión social y que puede generar factores de inestabilidad política en la medida en que no sean encarados correctamente".
-Siendo estrictamente selectivo, ¿cuáles cree que fueron los principales aciertos de este gobierno?
-Primero, haber puesto orden en las cuentas. Con un déficit de 7000 millones de pesos, proyectados más de 11.000 millones, es casi heredar un país en quiebra. Se hizo un enorme esfuerzo de austeridad, se restringió el gasto en $ 1400 millones y, si bien el Presidente dice que a él no le gusta, los impuestos se debieron poner para producir equilibrio. Los frutos se empiezan a ver ahora, con signos de crecimiento económico.
Segundo, la conducción claramente ética y transparente. La gente sabe que éste es un gobierno distinto, desde el punto de vista del estilo y de la honestidad respecto del anterior.
Una tercera cuestión es el combate muy decidido por lograr seguridad, amparo y protección de la sociedad. También fue un logro haber conseguido el levantamiento de la carpa docente. Y agregaría el acuerdo marco del acta de compromiso federal con las provincias, que dio un horizonte de dos años para dar mayor previsibilidad.
-¿Y los errores?
-Sinceramente no veo errores que pudiéramos marcar como notables.
A lo mejor un error conceptual fue creer que era mayor el margen de poder hacer cosas. Por lo tanto, la necesidad de comunicar también es mayor. Porque por ejemplo estamos transmitiendo que hay un crecimiento claro de la economía, pero la percepción de la gente es que la situación es dura. Y lo es, pero hay que asociar el mensaje del crecimiento a la esperanza de que va a llegar.
-En su área específica, ¿qué ve como logros?
-Creo que fue un acierto la intervención federal de Corrientes. La provincia estaba en una situación caótica y en estallido social, y no es ninguna metáfora. Había quienes llevaban tres meses sin cobrar y les debían meses de años anteriores y a esta altura la intervención ha regularizado por lo menos los pagos salariales y ha puesto en marcha nuevamente el aparato del Estado.
Otra cuestión fue la reunión del Consejo de Seguridad Interior, el 28 de febrero, con la concurrencia de todas las provincias. Allí se lograron por consenso la aprobación de 14 puntos de políticas de seguridad. Y como dije antes, el acta de compromiso con las provincias. Esto dio lugar al establecimiento de nuevos convenios bilaterales con la Nación. Hasta la fecha, nueve provincias han firmado para sanear sus finanzas.
-¿Qué desafíos lo esperan?
-Uno es la reforma política, que persigue la consagración de la transparencia para que la gente recupere confianza y la política, credibilidad. Parto del dato objetivo, real, de que la política está fuertemente devaluada. Aquella máxima de Sarmiento de predicar con el ejemplo es imprescindible. Hay que tener estándares, como tienen las democracias modernas. Vamos a hacer una jornada nacional sobre el tema el próximo 29 de abril en Rosario.
La idea es buscar las coincidencias, porque hay muchos proyectos presentados en el Congreso. En el Gobierno el trabajo fue asignado a la vicepresidencia de la Nación y al Ministerio del Interior. Ya en algunos puntos se avanzó, como por ejemplo la auditoría ciudadana de las instituciones democráticas.
-¿Qué es lo que más le costó o le está costando en su gestión?
-Pese a que he tenido muy buena relación con gobernadores de todo signo político, es muy difícil la relación con las provincias, porque las demandas son muchísimas, por una situación social muy compleja. En muchos lados ni siquiera tiene que ver con la acción del Estado. Por ejemplo, a Jujuy, que ya tiene una situación compleja desde el punto de vista estatal, agréguele que en su momento se planteó un conflicto en el ingenio La Esperanza, al borde de la quiebra, con 2300 trabajadores.
¿Qué es lo que todos los días a mí me desvela?: que hay cortes de protesta en la ruta tal... Y obviamente no nos interesa reprimir, sino prevenir. Por eso tratamos de llegar con planes de contingencia, que prevengan.
-¿Hay monitoreo permanente?
-Obviamente. Por eso pude saber, a pesar de que el mar de fondo también es real en Concordia (Entre Ríos), que existían guerrilleros truchos. Y los dejamos evolucionar para desenmascararlos.
-¿Hay algún caso similar?
-Hay algunos indicios. Hay gente que quiere pescar a río revuelto. Pero por una cuestión de seriedad no puedo adelantar la información.
-¿Cuáles son las provincias con situación social más delicada?
-Jujuy, como dije antes; Corrientes, a pesar de los logros de la intervención, y el Chaco, que ha sufrido la desgracia de malos tiempos, tanto por sequías e inundaciones, que produjeron un fuerte impacto negativo en su economía primaria.
Sin duda, una provincia para tener en observación es Tucumán. Y en Salta hay problemas localizados, como en la zona de Tartagal. Otras que eran muy conflictivas inicialmente están mucho más atemperadas, como Tierra del Fuego o Neuquén. Desde luego que aunque exagerada, la situación en el Gran Rosario...
-¿Por qué exagerada?
-Porque hace una semana casi asaron un gato y ahora planteaban asar un caballo para generar el clima de que la gente sale a la calle a comer caballos y gatos. En realidad, la situación es preocupante, pero de ningún modo a ese extremo. En el Gran Rosario hay concentraciones de pobreza importantes, y de desocupación, pero el municipio tiene un trabajo muy eficiente en la contención.
-¿Cómo se concilian esas situaciones con la distribución de ayuda social, de la cual se vienen quejando los gobernadores?
-Todos se quejan de que no son suficientes. Lo que pasa es que para el manejo directo hay que establecer la posibilidad de un monitoreo por parte de la Nación. ¿Por qué? Porque lo que debe saberse, y parece que se ignora, es que el 70 por ciento del gasto social no lo maneja la Nación, sino las provincias y los municipios.
-Si hay conflictos sociales y, por otro lado, el Gobierno debe recortar gastos, parecería que con la eficientización de los recursos no basta. ¿Cuál es la salida?
-Quiero hacer precisiones. Nosotros repusimos el gasto social, porque en el último proyecto de presupuesto que Menem envió al Congreso había eliminado los planes Trabajar. Los había incrementado notablemente para 1999, porque era un año electoral, pero para el año 2000 los había suprimido. No dejó uno. Y dejó un muerto de dos meses, octubre y noviembre, cuando no pagó los planes Trabajar. Y el nuevo gobierno tuvo que abordar ese pago, de $ 37 millones. Y repuso el equivalente al 70 % de planes Trabajar respecto del momento en que estuvieron más altos. Y sabemos que no son suficientes.
Otro dato que también es social: el fondo de incentivo docente. El gobierno anterior bicicleteó, bicicleteó y bicicleteó para no pagarlo nunca. Este gobierno lo presupuestó en su nuevo proyecto, a pesar que produjo una restricción global del gasto. Y los docentes recibieron aumento, en cumplimiento con lo acordado.
Todo esto igualmente no me exime de la pregunta original: cuál es la salida. Es el crecimiento económico y los instrumentos redistributivos.
Es obvio que hay un proceso de marginalidad, que hoy ya casi significa exclusión social y que puede generar factores de inestabilidad política en la medida en que no sean encarados correctamente.
Por eso mi optimismo nace de que hoy veo reactivación económica después de 22 meses de recesión. El solo hecho de que exista crecimiento económico no lleva instantáneamente a que lo perciba la gente. Entre 1991 y 1995 lo hubo y se multiplicó la desocupación. Por eso, el crecimiento debe ir acompañado por instrumentos redistributivos. Por ejemplo, la ley Pyme, por la que las pequeñas y medianas empresas podrán tomar créditos blandos, que las hagan competitivas. Y generar mano de obra.
-Destacó como un acierto la política de seguridad, pero la sensación de inseguridad persiste...
-En la jurisdicción que le corresponde a la Nación, dentro de la Capital, el comisario general Rubén Santos, en lo que lleva de gestión, muestra una disminución del delito del 12% perfectamente documentada.
Por otro lado, se va desarrollando esta política que encara el Gobierno de participación ciudadana, para que la gente se involucre. Para mí el tema de las doctrinas importadas, como tolerancia cero y mano dura, me parece puro cliché. Y para esto lo primero que hay que restablecer es el nexo de confianza de la gente con la policía.Hay un proceso de cambio muy fuerte, pero que no va a cambiar de un día para otro.
-¿Hubo mensajes de preocupación de los Estados Unidos por el narcotráfico y la triple frontera?
-No. En general ellos están muy alentados por la política que está llevando el actual gobierno. Ya hay que dejar el lugar común de que la Argentina es un lugar de tránsito de droga. Es también de consumo. En los últimos años lo incrementó del 1 por ciento al 2,9 comprobado. Del mismo modo que si bien en el país no hay cultivos de coca se desarrolla, por su mayor capacidad en tecnología, la coca cruda de Bolivia. La mayor parte de esta coca va a la exportación, principalmente a Europa y a Sudáfrica, no a los Estados Unidos.
Se sabe
EN rigor, el objetivo en los comicios porteños al que apuntan en la Alianza, a diferencia del principal contendiente opositor, el ex ministro Domingo Cavallo, es no nacionalizar la elección.
Federico Storani parece tocar también esa cuerda.
"Y se sabe que acá hay una pulseada política: ¿quién no sabe que Cavallo es candidato simplemente para ver si le sirve de trampolín para las elecciones presidenciales del año 2003?"
Perfil
- Aunque Federico Teobaldo Manuel Storani nació en Hernando, Córdoba, hace 49 años, en el seno de una familia de ocho hermanos, la mayor parte de su vida y de su carrera política tuvieron como escenario la provincia de Buenos Aires.
- En los últimos años, el hoy ministro delInterior ha sido diputado nacional por aquel distrito y, como tal, ha dirigido el principal bloque opositor en la Cámara baja, hasta diciembre último. En lo partidario, fue miembro fundador del Movimiento de Renovación y Cambio que dirigió el ex presidente Raúl Alfonsín.
- Cursó derecho y se recibió en la Universidad Nacional de La Plata. Entre 1973 y 1975 fue presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA).
- Rodeado de mujeres, su esposa Miriam Papaleo y sus tres hijas, vive en Gonet y tiene una casa quinta en Villa Elisa.
- Amante de la vida sana (quizás influido por su mujer, profesora de educación física), no sólo gusta del deporte, sino de alimentos naturales, como el jugo de naranjas, con el que suele acompañar panes tostados. Pero es un fanático del mate.
- Hincha de Independiente, es habitué de los estadios de fútbol, principalmente en Avellaneda. De hecho, es amigo de un mito de los rojos, Ricardo Bochini.




