Los argumentos que invalidan el reclamo territorial de los mapuches
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"Somos habitantes ancestrales", repiten los mapuches (gente de la tierra) como argumento central para sus reclamos en la provincia de Neuquén. Pero lo cierto es que la historia, al parecer, se empeña en demostrar lo contrario.
Los más serios historiadores de la Patagonia reconocen a los tehuelches como habitantes originarios de las provincias de Neuquén y Río Negro. Los araucanos, en cambio, estaban establecidos del otro lado de la cordillera, en territorio chileno.
El profesor Santiago Polito Belmonte dice que el tratamiento correcto del tema de los pueblos originarios es el que registra la reforma constitucional de 1994. "Los menciona en general sin indicar ningún grupo en particular."
Para el catedrático de la Universidad Nacional del Comahue, cuando se dice "pueblos originarios" habría que puntualizar de dónde. La Constitución Neuquina, reformada en 2006, se refiere a pueblos originarios del Neuquén, pero no menciona a ninguna etnia.
Según Polito Belmonte y otros historiadores, como Gregorio Alvarez y el recientemente fallecido Rodolfo Casamiquela, los mapuches son originarios de la Araucanía, región de Chile situada entre el río Bío Bío al norte y el río Toltén al sur, en la cual vivían cuando los españoles (hacia 1550) llegaron a lo que luego fue la Capitanía General de Chile. En ese entonces grupos de araucanos, buscando vivir en paz, comenzaron a invadir la región de El Triángulo (hoy Neuquén) donde estaban asentados los puelches al Norte, los pehuenches en el Centro, los huiliches al Sur y los tehuelches al Este de la actual Provincia del Neuquén, los cuales sí eran originarios de Neuquén.
Cuenta el historiador que, a partir de 1832, grupos de indios chilenos comandados por Calfucurá y sus capitanes cruzaban la cordillera, llamaban a parlamentar a los caciques pampas, los embriagaban y los asesinaban, con lo cual Calfucurá (chileno) se convirtió en Gran Gulmen de los aborígenes.
Los estudios del profesor indican que Juan Manuel de Rosas, por entonces gobernador de Buenos Aires, para evitar los malones pactó con Namuncurá, hijo de Calfucurá, enviar anualmente a las tolderías contribuciones en especie.
El pacto duró hasta la caída de Rosas y, después de Caseros, Calfucurá y sus malones comenzaron a asolar las estancias bonaerenses. Luego de sus tropelías cruzaban el río Neuquén y después de hacer descansar a los animales en la zona de la actual Chos Malal, se los vendían a los estancieros chilenos a razón de dos pesos fuertes por cabeza, lo cual equivalía a dos libras esterlinas.
Polito Belmonte redondea su concepto en dos ideas básicas. "Los mapuches no son originarios de Neuquén, aunque tienen derecho a vivir en Neuquén como todos los otros habitantes que llegaron desde los cuatro puntos cardinales. Pero no tienen derecho a reclamar territorios en la Argentina ya que sus ancestros no son originarios del Neuquén. Vinieron desde la Araucanía."




