
Los mercados a término de granos
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Pese a las repetidas manifestaciones acerca de la reanudación de la operatoria del Mercado a Término de Cereales de Buenos Aires, paralizado desde el 20 de diciembre pasado, ello no se ha concretado. Desde esa fecha permanecen, además, sin liquidarse las operaciones "abiertas", hecho sobre el que existen severas discrepancias por los efectos materiales que tiene. Mientras tanto, el Mercado a Término de Rosario ha seguido operando en dólares, liquidando los contratos en pesos al tipo de cambio del día.
Los mercados a término de Buenos Aires y Rosario son pilares de la agricultura argentina sin cuyo concurso hubiera sido imposible la virtual duplicación de la producción de granos del país durante los últimos 10 años. Todas las naciones importantes productoras de granos los tienen porque constituyen una herramienta indispensable para la organización de las actividades de los agricultores, industriales, exportadores y prestadores de servicios en general.
Son instrumentos que permiten crear certidumbre sobre la evolución de los mercados y sus precios. Así, un agricultor, mediante una operación de compra o de venta a futuro, puede adquirir seguridad sobre sus precios al tiempo de la recolección o después, si es que piensa en desarrollar la entrega posterior de sus productos. Sobre esa base el empresario rural programa su producción y determina los insumos que ha de utilizar para lograr costos y rendimientos acordes con el precio pactado en la operación a término. Las opciones son instrumentos del mismo mercado, más sofisticados, de aparición posterior a las operaciones tradicionales; en lo fundamental, son convenios en los que el pago de una prima habilita la opción de cerrar, o no, una operación de compra o venta, reduciendo los riesgos según la percepción que del negocio tenga cada parte. Industriales, exportadores y otros operan de este modo, cada uno de acuerdo con sus expectativas sobre el futuro.
Es condición para el buen funcionamiento del mercado a término que la moneda sea el dólar, tanto por su carácter de instrumento de pago internacional como por la inestabilidad del peso argentino, cuyo uso no haría sino destruir la certidumbre que se procura establecer. Una prueba palpable de la importancia de operar en dólares la da el monto de las cantidades operadas cuando se transaba en moneda nacional, el que tuvo un abrupto crecimiento cuando pasó a hacérselo en moneda extranjera. En 1990, cuando se operaba en pesos, el tonelaje de granos negociado ascendió a sólo 700.000 toneladas. A partir de 1992, tras establecerse la convertibilidad y ser dolarizados los mercados, éstos adquirieron un inusitado papel dinamizador. Los crecimientos sucesivos logrados llevaron las operaciones de 2000 a un total que rondó los 20 millones de toneladas.
La cuestión está planteada ahora en dos esferas distintas; una se refiere a liquidación de las operaciones que quedaron pendientes en el Mercado de Buenos Aires al 20 de diciembre, tema conflictivo por la diferencia de valores según el régimen cambiario que se adopte, punto sobre el que no habría acuerdo entre los integrantes de la dirección del mercado. Otra, por determinar si la operación en dólares y su liquidación en pesos al cambio del día -tal como se efectúa en Rosario- tiene la misma calidad operativa que la cotización en dólares y su liquidación en esa misma moneda; en función de la eventual generalización de esta alternativa es que se está pidiendo que sea levantada la prohibición dispuesta por el decreto 214.
En la última semana parece haberse avanzado en algunos temas correspondientes a la devolución del IVA y de otras gabelas a los exportadores, en condiciones favorables. Se espera, asimismo, que sea desechada toda intención de aplicar retenciones a las exportaciones. Si se desarrollara una mayor comprensión de la importancia que desempeñan las exportaciones en el dificilísimo contexto actual de la economía, se debería incluir entre esas tentativas de estímulo una solución en procura de resolver el tema de los mercados a término de granos.





